Julio 2017

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Sorteo: Libros viajeros

Nos vamos de vacaciones, pero no queríamos despedirnos sin dejar antes alguna actividad que nos mantenga virtualmente conectados, así que hemos pensado, ¿qué leerán nuestros amigos y amigas en sus idílicos destinos vacacionales? Idílico para nosotros es cualquier rincón donde estéis a gusto con vuestro libro, desde el patio de una casa al calor del verano, a la playa más lejana y exótica. Así que desde hoy 28 de julio hasta jueves 31 de agosto abrimos el sorteo #LibrosViajeros.

El arco y la mariposa, de Mohammed Achaari. Editorial Turner. Leído en: Esauira (Marruecos).

 

¿Cómo participar?

Simplemente queremos que subas a redes sociales (Facebook, Instagram o Twitter), una foto en la que aparezca tu libro y parte del punto geográfico donde lo estés leyendo, que se vea un poco el entorno (nos vale playa, piscina, montaña, jardín, ciudad, museo, cafetería…). ¿Qué quieres aparecer tú también en la foto? Encantados de veros las caras.

Imprescindible: Añadir el hashtag #LibrosViajeros y nombrar a Caótica (Facebook: @espaciocaotica; Instagram: espacio_caotica; Twitter: @espacio_caótica).

Recordatorio MUY importante: revisad la privacidad de la foto, debe ser pública para que podamos verla.

Sorteo y regalos

El sorteo se hará el día jueves 7 de septiembre y lo retransmitiremos en directo a través de Instagram Live Stories.

Número de ganadores: 2

Pack de libros de la editorial Reservoir Books y una camiseta ecológica de VOCOCA.

  • ¿Eres mi madre?

Alison Bedchel, autora del bestseller Fun Home, regresa a su exitosa saga familiar con las memorias de su madre, una historia familiar y sobrecogedora.

 

  • Diarios de bicicleta

David Byrne relata la crónica de sus experiencias, observaciones e impresiones al atravesar diferentes ciudades del globo a pedales. Un viaje directo al buen humor.

  • Una camiseta de Vococa Shirts

Camisetas solidarias en un proyecto que aúna diseño, ecología y labor humanitaria. Es una marca que defiende libertad de personalidades y promueve el compromiso social, mediante el diseño sostenible y ecológico.

VOCOCA va a destinar el 10% de sus beneficios a Proem-Aid, una ONG española formada por bomberos, buceadores, nadadores de rescate y sanitarios, que ha estado salvando vidas en el sureste de la costa de Lesbos (Grecia) desde diciembre de 2015, debido a la Crisis de los refugiados, la mayor crisis migratoria y humanitaria en Europa desde la II Guerra Mundial. Además, las camisetas vienen acompañadas de un llavero fabricado con el material reciclado de las lanchas en las que llegan los refugiados.

Esperando noticias

Esperando noticias
Kate Atkinson
Editorial Lumen

Espero que Kate Atkinson no obtenga nunca cualquiera de los máximos galardones que sirven para honrar a los literatos de bien, porque pocas veces los ganan los buenos. No deseo, tampoco, destacar ningún párrafo en especial de su prosa: no lo necesita. Este es el primer libro suyo que disfruto y espero que baste, a modo de humilde crítica literaria, la confesión de que no tengo la más remota idea de cómo voy a lograr sobrevivir una vez que devore todas sus traducciones, que no son pocas, pero lo serán. Creo que si Dickens viviera nuestro tiempo, fuese mujer y deseara un tono más policíaco para sus novelas, podría firmar: Kate Atkinson.

Os recomendaría que la reservéis para atravesar y salvar esas malas rachas infames que toda vida implica si no fuera porque cualquiera puede morir sin previo aviso y, en ese caso, se iría de este mundo sin haber leído.

Maravillosa, única, necesaria e imperfecta. Qué gozada.

 

Belén Rubiano

 

La vegetariana

La vegetariana

Han Kang

:Rata_

 

“En ese instante un joven paciente de veintitantos años se coloca detrás de ella, casi pegado a su espalda. Es algo que ocurre frecuentemente en el sanatorio, pero ella se inquieta. Los pacientes no hacen caso de la distancia apropiada que debe guardar entre sí la gente, así como del tiempo adecuado durante el que se puede mirar a una persona. Algunos tienen la mirada perdida propia de los que viven sumergidos en su mundo, pero también hay muchos que tienen una mirada tan lúcida que pueden ser confundidos con el equipo médico”.

 

Hace ya unos días que lo leí, pero hasta hoy no he encontrado los minutos necesarios para comentarlo y ahora me alegro, pues el tiempo pasado desde su lectura ha jugado a su favor. Si me pareció un buen libro, a estas alturas creo que es muy bueno. Yeonghye, la protagonista, se niega a abandonar al lector, ejerciendo la tozudez de hacerse más presente cada día que pasa y la lectura queda, supuestamente, más lejos en el tiempo. Creo que Yeonghye entronca directamente con la esencia de la que están hechos los mitos, los sueños, los versículos que permanecen y los versos que siempre arden. Es una Bartleby que parece llevar hasta sus últimas coherencias aquel verso de Caeiro: “Yo soy del tamaño de lo que veo”.
Estoy convencida de que si algo es (o debiera ser) un hombre, es una animal responsable. Somos lo que miramos, las conversaciones que soportamos, los lugares donde aceptamos permanecer. Y la única libertad contra lo que sea que repudiemos quizás consista en una tenaz negación (sin juicio ni proselitismo) que no debe aspirar ni a ser comprendida. De eso trata “La vegetariana”: una mujer decide que no quiere ser, en modo alguno, un animal violento. Estructurado en tres partes y tres voces (las dos primeras son buenas, la tercera es mucho mejor) y escrito en un estilo seco que suena como las hojas y ramas caídas que uno pisara en mitad de la noche, esta novela de Han Kang es lo último que yo recomendaría a quienes este verano busquen alguna lectura inocua para sobrevolar fronteras políticas o aumentar el placer del frescor de una alberca. No es eso, afortunadamente.

:Belén Rubiano_

Diez razones por las que no entiendo a Javier Marías

1. Al señor Marías (hijo) también le desagrada el éxito póstumo de la poesía de Gloria Fuertes. También a mí me apena: que sea tan póstumo. Descubrí sus versos, siendo casi una niña, en la colección “Letras Hispánicas” de Cátedra y, desde entonces, nunca he dejado de releerla. Siempre he pensado que estaba dotada de una calidad y verdad arrolladoras. Por cierto (y volveré luego sobre ello), Gloria Fuertes tiene un tema: el exilio íntimo al que te obliga cualquier clase de diferencia. Podéis llamarla pobreza, adolescencia o que, nacida mujer, no te gusten los hombres demasiado. La soledad, sin rencor, que implica habitar cualquier margen por las razones que sean.

2. Pues eso dice, que Gloria Fuertes no es para tanto y que viene a ser como chasco seguro (en su opinión) cuando pagas tu entrada por ver cine español. Qué no daría yo, señor Marías (hijo) por haber sido advertida tan certeramente, pero contra sus propios libros, las pocas veces (aunque demasiadas) en que cambié un trozo de papel con valor moneda de curso legal por páginas suyas. Pero, ¿sabe qué es lo mejor? Que es hermoso que nadie lo hiciera. Es lindo que la mayoría de la gente no vaya por ahí desaconsejando y con su propio gusto (o complejo) personal como único principio rector. Es hermoso, insisto. Tuve un ejemplar raro de “Todas las almas” que regalé con mucho cariño a alguien que sí lo apreciaba. No acabé “Todas las almas”, mi primer intento con su narrativa. Me pareció (y le ruego que me perdone) el típico libro que puedes leer mientras duermes la siesta. Más tarde lo intenté con tres o cuatro más, pues me alegraba de su éxito escritor y respetaba a lectores de excelente criterio que me insistían en disfrutarle. Pero nada, un sueño que me daba leerle que no se lo puede usted ni figurar.

3. Usted, señor Marías (hijo) ha vendido muy bien cuanto escribía durante muchos años, y no sólo me alegraba, sino que he tenido mi parte de responsabilidad. He sido librera y he vendido muy a gusto sus libros, con sus maravillosos títulos (de Shakespeare) y preciosas portadas. ¿Usted sabe (seguro que sí) lo que suponía para un librero abrir las cajas de novedades, sacar una suya y vender diez ejemplares en esa jornada? Era algo que te permitía cenar algo más variado que el plato de macarrones habitual. Sigue pasando, ¿sabe?, pero con otros autores y, en general, está más repartido el pastel (y es obvio que le duele). Pues lo que le decía que, sin gustarme, prefería vender sus libros a los de Ken Follett. Y, no se crea, que me preguntaban los clientes y todo. Siempre fui sincera: No, no me gusta nada. Ni cómo escribe (creo que tortura cada frase hasta hacerla llorar) ni lo que no cuenta porque, Javier Marías, en mi opinión, no cuenta nada, no tiene ningún tema. Me parece, lo suyo, un lucimiento sin causa y una maldad contra los bosques, pero leedlo y me contáis. Quién soy yo para decir a nadie cómo soportar el tráfago inmenso que hay entre el despertar y el sueño.

4. Sugiere que este aniversario tan celebrado de Gloria Fuertes pueda deberse, y eso hasta lo entendería usted, a su condición de mujer y lesbiana (por supuesto, lo dice con palabras más cobardes). ¿Realmente, señor Marías (hijo) usted cree que el mundo que gira alrededor de una imprenta es tan idiota y cambia con tanta ligereza los billetes de veinte euros por versos? Y, lo que me parece más grave, ¿cree que se puede ofender así, con esa impunidad, a tantas mujeres en particular y lectores en general? Lectores de libros de verdad y de sus artículos, digo.

5. Nos sugiere usted, a cambio, un listado de mujeres a las que podríamos leer en vez de perder el tiempo con la simplona de Gloria Fuertes. Muchas gracias por nada pero, mire usted, algunas de sus recomendadas no han sido más justas contra los árboles que sus propios libros y, las que sí, ya las hemos leído.

6. ¿Todas muertas, señor Marías (hijo)? Ni un sólo nombre de escritora viva, con sus derechos de autor, su alquiler o su hipoteca, sus tapitas del bar, su aire acondicionado por reparar o su endodoncia por pagar. Ya es mala suerte. Yo siempre me alegré cada vez que vendía un libro suyo y no sólo por evitar mi pasta hervida, pero me daba alegría que usted pudiera vivir de esto de escribir. Y eso que daba por seguro que cualquier tiempo y dinero que un lector dedicara a su obra dejando de leer la de su padre (tan bueno que aún no nos lo merecemos) era, y es, malbaratado.

7. Hace pocos días que encontré en una librería de lance una de sus últimas novelas con preciosa portada y título (de Hamlet) y, por tres euros, me la llevé. Supongo que sentí la obligación moral, por ese precio, de retirarla de la circulación. Ya en casa pensé: a lo mejor te has hecho mayor y ya Marías (hijo) sí tiene algo que contarte. Ya sabe, la tontería judeocristiana del no sos vos, soy yo. Pero qué va y me dije: pues al primer café que me tome con alguien que lo aprecie (como yo algunas películas españolas) lo llevo a modo de presente y así evito esa cosa tan triste de ir con las manos vacías. Pues bien, su artículo contra Gloria Fuertes y sus lectores logró una cosa rara (en mí): que me levantara, buscara la cinta métrica hasta encontrarla y midiera el lomo de su libro. Mide, exactamente, tres centímetros y veinte milímetros. Desde aquí lanzo la dádiva: el alma primera que me diga que tiene un mueble cojo justo con la antedicha descompensación, suyo es el libro.

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10. Creo que voy a omitir las otras tres razones porque, ¿sabe?, las personas, aun las que atacan y viven en contra de todo (lo que no es conveniencia propia) o sin pensar, son siempre personas. Hasta usted. Las otras tres razones entrarían en la categoría de animadversiones personales a las que también tengo derecho. Pero no a difundirlas sólo por tener un púlpito dado más o menos humilde. Eso sería ponerme a su altura y pocas cosas me preocuparían más. Bastante me disgusta ya haber escrito lo anterior con ánimo de que se publique pero, ¿sabe?, he alcanzado esa edad en la que empieza a inquietarme confundir el final de los (verdaderos) modales con el principio de la (auténtica) cobardía.

Belén Rubiano

La fotografía de la notita ológrafa ha sido cedida amablemente por la pintora Trinidad Fernández; amiga y vecina, durante muchos años, de Gloria Fuertes.

Esperando a mister Bojangles

Esperando a mister Bojangles
Olivier Bourdeaut
Ed. Salamandra

Sus extravagancias llenaron mi vida, anidaron en cada uno de sus rincones y ocuparon toda la esfera del reloj, devorando todos sus instantes. Yo había recibido su locura con los brazos abiertos, y luego los había cerrado para estrecharla con fuerza e impregnarme de ella, pero temía que aquel dulce desvarío no fuera eterno. Para ella, lo real no existía. Había encontrado a un don Quijote con falda y botas que todas las mañanas, con los ojos apenas abiertos y todavía hinchados, saltaba sobre su jamelgo y le golpeaba frenéticamente los flancos para salir al galope e ir al asalto de sus lejanos molinos cotidianos. Había conseguido dar sentido a mi vida transformándola en un caos permanente. Su trayectoria era clara, tenía mil direcciones, millones de horizontes, mi papel consistía en hacer que la intendencia la siguiera a su ritmo, en proporcionarle los medios para vivir su locura sin preocuparse de nada más.

Hamlet, Don Quijote, Ivan Karamazov, cualquier personaje de Alicia en el País de las Maravillas, Las vírgenes suicidas, etc. Etc….¡Cuántos locos personajes literarios me han seducido! ¡Son mis favoritos! Y los protagonistas de “Esperando a Mr. Bojangles” son mis nuevos amigos en la galería del desequilibrio mental. Son unos locos deliciosos, de los cuales me está costando muchísimo desprenderme después de la última página del libro. Probablemente porque no debo desprenderme de su locura, sino todo lo contrario. Hay algo diferente y nuevo en ellos.
Se han preguntado Ustedes alguna vez ¿Cómo sería la vida si me dejara gobernar por una locura más o menos permanente, por momentos extravagantes? Personalmente, me lo pregunto a diario y es una idea que considero seductora, una tentación atractiva que podría atraparme, quizás sin vuelta atrás.
¿Y si esa locura fuera empapada de amor en cada momento? ¿No sería una perspectiva aún más tentadora?
Página tras página, la vida de esta átipica familia que danza con el compás de Mr. Bojangles nos cautiva. Siempre con la banda sonora de la voz de Nina Simone en la cabeza.
Los personajes creados por Olivier Bourdeaut están atormentados, pero se quieren. El amor está por todas partes. Por eso no quiero abandonarlos. Porque la vida puede ser trágica, loca, sin lógica, injusta…..da igual lo absurda que sea. Sólo el amor nos ayuda a sobrellevarlo todo. Y cuanto más amor y locura, mejor.

Claudia Montanari

Magdalena salada al pesto rosso

Magdalena salada al pesto rosso, ¿qué os parece esta maravilla? Es una deliciosa creación de nuestra Carla que os recomendamos probar ya en Caótica Café…