La vegetariana
19 Jul 2017

La vegetariana

La vegetariana Han Kang :Rata_   “En

19 Jul 2017

La vegetariana

Han Kang

:Rata_

 

“En ese instante un joven paciente de veintitantos años se coloca detrás de ella, casi pegado a su espalda. Es algo que ocurre frecuentemente en el sanatorio, pero ella se inquieta. Los pacientes no hacen caso de la distancia apropiada que debe guardar entre sí la gente, así como del tiempo adecuado durante el que se puede mirar a una persona. Algunos tienen la mirada perdida propia de los que viven sumergidos en su mundo, pero también hay muchos que tienen una mirada tan lúcida que pueden ser confundidos con el equipo médico”.

 

Hace ya unos días que lo leí, pero hasta hoy no he encontrado los minutos necesarios para comentarlo y ahora me alegro, pues el tiempo pasado desde su lectura ha jugado a su favor. Si me pareció un buen libro, a estas alturas creo que es muy bueno. Yeonghye, la protagonista, se niega a abandonar al lector, ejerciendo la tozudez de hacerse más presente cada día que pasa y la lectura queda, supuestamente, más lejos en el tiempo. Creo que Yeonghye entronca directamente con la esencia de la que están hechos los mitos, los sueños, los versículos que permanecen y los versos que siempre arden. Es una Bartleby que parece llevar hasta sus últimas coherencias aquel verso de Caeiro: “Yo soy del tamaño de lo que veo”.
Estoy convencida de que si algo es (o debiera ser) un hombre, es una animal responsable. Somos lo que miramos, las conversaciones que soportamos, los lugares donde aceptamos permanecer. Y la única libertad contra lo que sea que repudiemos quizás consista en una tenaz negación (sin juicio ni proselitismo) que no debe aspirar ni a ser comprendida. De eso trata “La vegetariana”: una mujer decide que no quiere ser, en modo alguno, un animal violento. Estructurado en tres partes y tres voces (las dos primeras son buenas, la tercera es mucho mejor) y escrito en un estilo seco que suena como las hojas y ramas caídas que uno pisara en mitad de la noche, esta novela de Han Kang es lo último que yo recomendaría a quienes este verano busquen alguna lectura inocua para sobrevolar fronteras políticas o aumentar el placer del frescor de una alberca. No es eso, afortunadamente.

:Belén Rubiano_

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