Un día cualquiera
18 Sep 2017

Un día cualquiera

Un día cualquiera. Hebe Uhart. Editorial Alfaguara.

18 Sep 2017

Un día cualquiera.
Hebe Uhart.
Editorial Alfaguara.

“¿Y dónde quería que llegara con mi buena voluntad, si no sabía qué querían de mí? (…) Buena voluntad, una virtud de tarados, lo dijo de lástima. Yo, que estaba leyendo a esos escritores impresionantes, que comprendía todo, que llevaba un mundo en mi cabeza, a mí con la buena voluntad”.

1. Hebe Uhart, nacida un día cualquiera de 1936 en un pueblo de la provincia de Buenos Aires, estudió filosofía antes de ponerse a escribir libros extraordinarios y se le nota, pero para bien.
2. A veces te pasas un montón de años buscando algo y cuando, al fin, lo encuentras descubres que no era para tanto. Como yo no soy de culpar al mundo de nada, deduzco que la culpa de esa fútil espera ilusionada era mía y sólo mía. Me pasó con la adaptación cinematográfica (aburridísima, por no decir horrible) de Mildred Pierce, la descomunal novela de James M. Cain.
3. Tras mucho tiempo esperando el momento de leer a esta argentina puedo decir que no tengo el menor derecho a guardarle rencor a Joan Cranford por su Mildred de pacotilla. Vayan las expectativas sobradamente satisfechas por las menos informadas, que me declaro en paz.
4. Pues claro que Hebe Uhart tiene un tema, ya dije que es una gran escritora. Como hilos de una misma trama, de un lado, la falsedad que subyace en la idea que tenemos de la libertad. Ella cita a Spinoza: “El hombre cree que es libre porque fuma, pero no lo es, porque no sabe por qué lo hace”. El otro fleco de su obra lo podría resumir la biografía de Martha Gellhorn.
5. Gellhorn fue la tercera mujer de Hemingway y, como él, escribía libros pero, por encima de todas las cosas, holló el mundo como pocas. Se podría decir que fue una nómada irredenta y una mujer tan vital que resultaba imposible, para quienes la trataron, imaginarla dormida o muerta. Con ochenta y cinco años, seguía haciendo muchos largos cada día en su piscina, por ejemplo. Pues bien, con ochenta y nueve años afirmó que, de haber sabido ella en qué consistía la vida, jamás se hubiera desacostado y todo el tiempo de la vigilia lo habría dedicado a leer a Agatha Christie. Y como no lo decía por llamar la atención sino porque lo vio claro y ya había leído varias veces todas las de Miss Marple, apagó su luz tragando con un poquito de agua una píldora que no contenía Ibuprofeno sino un veneno mortal.
6. Si también creéis que la vida es demasiado corta para reparar cuanto rompimos y un día cualquiera es, sin embargo, largo hasta la obscenidad, disfrutareis muchísimo a Hebe Uhart.

Belén Rubiano.

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