diciembre 2017

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Presentación de “Genios del fútbol”, de Joaquín DHoldan. 5 de julio

Genios del fútbol
“Genios del fútbol”, de Joaquín DHoldan y con ilustraciones de Juan Cruz, estudia a grandes del arte y la ciencia y su relación con el fútbol. Son relatos basados en hechos reales sobre la relación con el fútbol de genios del arte y la ciencia, desde Camus o Nabokov a Warhol, John Houston o Bob Marley… Es una obra que entretiene, reflexiona, educa pero fundamentalmente cuestiona. Un gol.

“César Luis Menotti parafrasea a Borges cuando dice que el fútbol, al igual que la literatura, es orden y aventura. Se trata de tiempos, espacios y engaños. Este libro también. Mediante semblanzas narrativas, basadas en hechos reales, quiere presentar a muchas personalidades que son muy reconocibles en distintos ámbitos de nuestra cultura, y que guardaron una relación más o menos crucial con el fútbol. Estos relatos abordan los terrenos de la literatura, la ciencia, la filosofía, el cine, el teatro, la televisión y la radio, la danza, la música, la fotografía, la escultura o la pintura… Y sus protagonistas no fueron meros aficionados, tuvieron un vínculo cierto o una anécdota significativa que estrechó para siempre las relaciones entre sus campos de actividad y el fútbol. Para unos este deporte supuso una deuda existencial o el terreno de juego para la emotividad, para otros, un objeto de conocimiento, un interrogante, un escenario perfecto para reconciliar lo popular moderno y lo complejo. Pero todos supieron detectar una de las esencias del fútbol, cómo un deporte fácil de ver y sencillo de entender encierra a su vez complejidades insospechadas y cierta magia imprevisible. ¿Existe algún nexo? ¿Tiene este deporte en especial algo que atrae? ¿Es posible rescatar el “jugar por jugar”, tal como dice Galeano? Rara vez la prensa hace foco en el fútbol amateur, en las escuelas de fútbol y recién ahora se puede visibilizar el fútbol femenino”.

Día: jueves 5 de julio
Hora: 20:30
Lugar: Caótica
Más información: web de El Paseo Editorial

Mundo es

Mundo es.

Andrés Trapiello.

Editorial Pre-textos

“A las doce de la noche salimos a la terraza. Hacía un blindadísimo frío. Las estrellas, pocas, como diamantes que no han pasado aún por Spinoza, en bruto. Daba miedo tocarlas, por si cortaban. Acabábamos de hablar por teléfono con R. y G. Habríamos querido estar con ellos, donde quiera que estuviesen, quedarnos en un rincón de su dicha, sin estorbarla, sentados en el sueño, como esos inditos andinos que se pasaban la vida también como las estrellas, pero de barro, tristeando”.

  1. Porque suelen desconocer que el mundo entero no hay manera de contarlo, los escritores que lo intentan suelen escribir unos libros insoportables que, como mucho, sirven para calzar muebles o atizar con él a algún malandrín de esos que aparecen cada tanto con ánimo de molestar. La única manera de contar el mundo es narrar una calle y, si acaso, una chispita más pero no mucho. Eso es lo primero, que luego es preciso saber mirar y saber escribirlo, claro.
  2. Justo lo anterior es lo que lleva haciendo casi treinta años (desde 1990) Andrés Trapiello (conchabado con los de Pre-textos) para bien de algunos (tampoco somos tantos) publicando sus diarios. Reunidos bajo el título genérico de Salón de pasos perdidos, conforman una suerte (gracias, Señor) de novela en marcha y cuentan una calle (Conde de Xiquena, Madrid) y un poquito más, pero alcanzan a contar el mundo.
  3. Las casas antiguas, las solariegas y tal, solían contener una sala, nominada como el salón de los pasos perdidos, que conducía a otras estancias pero en las que no debía pasar nada que no fuese justo ese estar de paso y sostener, por unos instantes, el peso del alma entre un pie y el otro. En los diarios de Trapiello, a imitación de eso que llamamos la vida por no saber acotarlo mejor, tampoco pasa nada y pasa todo. Porque eso es algo que sabe cualquier científico que no sea un cenutrio: la vida es permanente mutación para que nunca pase nada salvo lo que opinemos de ella.
  4. No soy fan de las novelas de Trapiello ni de su poesía (jamás lo he sido), entre otras cosas porque no están a la altura de la absoluta genialidad de estos diarios y, si yo fuera él, me importaría un bledo. Estas páginas son inmortales y, cuando nadie se acuerde de todo lo que ahora se lee con alborozo, la desforestación de los bosques (unos cuantos, porque vamos por cerca de dos docenas de diarios muy poblados) que se han necesitado para imprimir estas páginas suyas seguirá siendo justa.
  5. Dado que, más que intentar convencer a nadie, apenas si pretendo avisar a los adeptos de que habemus nueva entrega, ni me molesto en escoger fragmento y recojo, sin más, el primer párrafo del libro. El resto es igual. Absolutamente prodigioso.

Belén Rubiano.

Amor no correspondido

Amor no correspondido

Barbara Pym

Gatopardo ediciones

Maravillosa. Me confieso una ignorante ante la posibilidad de averiguar (antes de tiempo, digo) si respirar merece la pena o si esto que llamamos vida no es más que un sueño intrascendente entre dos mundos importantes, pero una cosa sé con certeza: leer a Barbara Pym mientras uno sabe que nunca sabrá, sí vale la pena. Algunos fines de semana, además, me parece que es la única opción lúcida.

  1. Barbara Pym (1913-1980) fue mujer, inglesa, escritora, guionista, miembro del International African Institute (el mismo que financió las locas tribulaciones de Mungo Park) y soltera del todo.
  2. Escribió tres libros que obtuvieron un éxito más que notable cuando se publicaron.
  3. Sin que nada ocurriese que lo pudiera explicar y durante quince años, que se dice pronto, ningún editor quiso volver a publicar nada suyo y la pobre no daba abasto para archivar cartas de rechazo. Ni siquiera este libro impagable que hoy recomiendo por aquí.
  4. Del mismo modo inexplicable, transcurrido ese páramo, le aceptaron otras tres novelas que gustaron muchísimo (a ver) y ella, para celebrarlo, decidió morirse.
  5. En nuestro país fue pálidamente traducida a mediados de los años ochenta aunque desconozco en qué medida fue leída. Actualmente, gracias a la jovencísima editorial Gatopardo (que, además, cuida sus traducciones), leerla y quedar eternamente agradecidos es una tarea que no presenta la menor complicación. 
  6. Un sentido del humor y de la ironía siempre al servicio de la dulzura, una inteligencia finísima, muchas tazas de té (muchísimas, pero no sobra ni una), una concepción tragicómica e hipersensible de las aspiraciones más íntimas, una atmósfera emoliente y un montón de mujeres (véase punto 7) que no saben qué hacer con su vida; de todo lo anterior están hechos sus libros.
  7. Porque las mujeres somos las protagonistas absolutas de su obra pero, ojo, a la manera de Almodóvar: vidas sutiles, ingrávidas y gentiles como pompas cosméticas que (a menudo) se quiebran al roce del primer lechuguino que pasa por una acera con (para colmo) un libro o Biblia en la mano. Mujeres que sólo en el silencio de pensarse a sí mismas pueden llegar a rozar la secreta ambición de vivir para algo más.
  8. Muy pocos escritores son capaces de demostrar página a página dos tesis tan certeras como opuestas: la primera que, desde la Segunda Guerra Mundial, absolutamente todo lo que atañe a usos, costumbres y gestión de la vida cotidiana ha cambiado tanto que apenas si documenta el cese de un tiempo yerto. La segunda que, desde las mismas fechas, no hay nada (pero absolutamente nada) que haya mutado siquiera un ápice.

Belén Rubiano.

Basada en hechos reales

Basada en hechos reales
Delphine de Vigan
Ed. Anagrama
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En cuanto recurres a la elipsis, en cuanto estiras, comprimes, llenas los agujeros, entras en la ficción.
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Dudo mucho que dentro de unos años los libros de Delphine de Vigan se sigan reeditando. Y no es mala en absoluto, pero es que tampoco es buena. Para empezar, me desagrada muchísimo oler el sudor del escritor al que leo. Y sí, todos transpiran copiosamente durante la confección de sus libros pero algunos, los grandes de verdad, limpian todo ese proceso antes de entregar el libro a la imprenta. Sus historias parecen como esas esculturas que estaban, tal cual, dentro de la piedra y el artista apenas si ha tenido que desbrozar lo que sobraba. Abandoné en las primeras páginas la lectura de Nada se opone a la noche y de ellas solo tengo un vago recuerdo escatológico y la certeza de que aguantar el tirón no me aportaría nada, por lo que no puedo opinar. Basada en hechos reales es mi primer (y último) intento con la Vigan.
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Primer inciso: No sé por qué he escrito antes que no es mala en absoluto, ya que la única manera de leer el último tercio de esta novela es en diagonal y sólo si uno tiene mucha curiosidad por saber cómo ha resuelto la autora el final, que ni siquiera por saber cómo acaba.
Y justo ahora me pregunto si quiero seguir o no (no) reseñando este libro que me ha parecido malo (pues no es mi estilo) pero, teniendo en cuenta que no puedo hacerle el menor daño (es fácil de leer y morbosa, pero poquito), me quedo tranquila con sus futuras ventas y voy al trigo:
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1. Delphine de Vigan posee cierta originalidad (aunque no demasiada) y algunas ideas buenas que hasta dan para tomar notas y subrayar algunos párrafos.
2. Sus temas son interesantes: el sentido de la narrativa actual, la arquitectura de un libro cualquiera, la necesidad de lo biográfico, el valor de la no ficción, en fin, todo eso.
3. Se maneja relativamente bien dosificando la intriga aunque ese mal escritor (ejem) que es Stephen King la supere con creces. Además, el mundo no necesitaba una mala copia de Misery, que es lo que es este libro suyo.
4. Es capaz de dar forma a una idea con bastante tino. El problema es que la repite hasta agotarla y desposeerla de la fuerza que tuviera como si quien lee no fuese a notar lo que a todas luces parece un esfuerzo por alcanzar una paginación que permita al libro venderse a tanto. Ciento treinta páginas hubieran bastado para imprimir una historia más que pasable a cuya última página no llegara el lector con inmenso alivio.
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Segundo inciso: Creo que sigo adelante con esta no reseña (aunque me sabe mal) porque me parece que es útil para una reflexión que me interesa. ¿Qué convierte a un escritor mediocre en un éxito editorial mientras que hay cientos de miles de autores mucho mejores que no llegan a vender mil ejemplares?
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5. La protagonista de Basada en hechos reales es la misma Delphine de Vigan. Tras el éxito ensordecedor (y enriquecedor) de Nada se opone a la noche no sabe por dónde tirar, no se le ocurre nada (pobrecita) y conoce a L, quien será , desde entonces, su nueva mejor amiga. En esta sociedad del espectáculo que se copia infinitamente a sí misma, Delphine se pregunta sobre lo que hay que darle al lector de novelas. Parece ser que algo tan baladí y exiguo como este libro es su respuesta.
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Último inciso: Cobramos (en general) tan poquito a cambio de vender ocho horas diarias (con suerte) de nuestras jornadas laborales que creo que por eso he escrito esta (no) reseña. Aunque vete a saber (no soy ninguna santa) si no habrá en mi ánimo algunos gramos de venganza por las horas gastadas en financiar la propia banalidad de una francesa rica y, si así fuese, pido disculpas a quien corresponda.
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Belén Rubiano.

Mensaje al resto de los hombres

Patricia Andrada
Mensaje al resto de los hombres
Ed. Maclein y Parker

 

Parece exagerado pero
cada mañana
tras el despertador,
como un rumiante,
regurgito tu muerte y vuelvo a digerirla
-mastico con mi pluma sus nutrientes vacíos-
y sigo normalmente con el día.

 

Ningún poemario te libra de una mala tarde, de una racha infame o de un festivo con alma de suicida. Para leer poesía hay que estar fuerte. Es el lector quien la libra a ella de todo mal. Por eso tiene menos adeptos que la novela, por eso se vende poco la poesía. Un buen poema solo sirve, si acaso y como mucho, para librarte de todo el peso que arrastras desde que empezaste a vivir. Por eso nadie se desprende, cuando toca hacer sitio para libros nuevos en viviendas medidas para la infravida, de sus libros de poesía. Por eso en las librerías de segunda mano, si tienes paciencia y esperas sólo un poco, alcanzarás a llevarte por seis o siete euros cualquier título de narrativa y todas las novedades de ficción, ensayo o biografías que aterrizan de balde en las redacciones de prensa con sede en cada localidad; pero no de poesía. En ellas, poco más encontraremos que algún Machado en sepia de los que daban los periódicos a cambio del cambio apenas, el único libro de Camões y puede que, por esas otras epopeyas tras repartos injustos de vidas que siguieron su camino con dos alquileres donde antaño latió una hipoteca, algún Valente abandonado. Pero nunca armarán, y digo nunca, una buena sección de poesía.

 

Belén Rubiano.