Mundo es
28 Dic 2017

Mundo es

Mundo es. Andrés Trapiello. Editorial Pre-textos “A

28 Dic 2017

Mundo es.

Andrés Trapiello.

Editorial Pre-textos

“A las doce de la noche salimos a la terraza. Hacía un blindadísimo frío. Las estrellas, pocas, como diamantes que no han pasado aún por Spinoza, en bruto. Daba miedo tocarlas, por si cortaban. Acabábamos de hablar por teléfono con R. y G. Habríamos querido estar con ellos, donde quiera que estuviesen, quedarnos en un rincón de su dicha, sin estorbarla, sentados en el sueño, como esos inditos andinos que se pasaban la vida también como las estrellas, pero de barro, tristeando”.

  1. Porque suelen desconocer que el mundo entero no hay manera de contarlo, los escritores que lo intentan suelen escribir unos libros insoportables que, como mucho, sirven para calzar muebles o atizar con él a algún malandrín de esos que aparecen cada tanto con ánimo de molestar. La única manera de contar el mundo es narrar una calle y, si acaso, una chispita más pero no mucho. Eso es lo primero, que luego es preciso saber mirar y saber escribirlo, claro.
  2. Justo lo anterior es lo que lleva haciendo casi treinta años (desde 1990) Andrés Trapiello (conchabado con los de Pre-textos) para bien de algunos (tampoco somos tantos) publicando sus diarios. Reunidos bajo el título genérico de Salón de pasos perdidos, conforman una suerte (gracias, Señor) de novela en marcha y cuentan una calle (Conde de Xiquena, Madrid) y un poquito más, pero alcanzan a contar el mundo.
  3. Las casas antiguas, las solariegas y tal, solían contener una sala, nominada como el salón de los pasos perdidos, que conducía a otras estancias pero en las que no debía pasar nada que no fuese justo ese estar de paso y sostener, por unos instantes, el peso del alma entre un pie y el otro. En los diarios de Trapiello, a imitación de eso que llamamos la vida por no saber acotarlo mejor, tampoco pasa nada y pasa todo. Porque eso es algo que sabe cualquier científico que no sea un cenutrio: la vida es permanente mutación para que nunca pase nada salvo lo que opinemos de ella.
  4. No soy fan de las novelas de Trapiello ni de su poesía (jamás lo he sido), entre otras cosas porque no están a la altura de la absoluta genialidad de estos diarios y, si yo fuera él, me importaría un bledo. Estas páginas son inmortales y, cuando nadie se acuerde de todo lo que ahora se lee con alborozo, la desforestación de los bosques (unos cuantos, porque vamos por cerca de dos docenas de diarios muy poblados) que se han necesitado para imprimir estas páginas suyas seguirá siendo justa.
  5. Dado que, más que intentar convencer a nadie, apenas si pretendo avisar a los adeptos de que habemus nueva entrega, ni me molesto en escoger fragmento y recojo, sin más, el primer párrafo del libro. El resto es igual. Absolutamente prodigioso.

Belén Rubiano.

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