600 libros desde que te conocí
18 Ene 2018

600 libros desde que te conocí

600 libros desde que te conocí. Virginia

18 Ene 2018

600 libros desde que te conocí.

Virginia Woolf.

Lytton Strachey.

Jus.

St. Ives, Cornualles. 22 de abril de 1908.

(…) Me haría ilusión que me respondieras. Estoy tremendamente charlatana porque desde que te vi no he vuelto a hablar salvo para ponerme de acuerdo sobre lo que hay que cocinar.

Tuya, 

Virginia Stephen.

Hampstead, N.W. 23 de abril de 1908.

Querida Virginia,

Tu carta vino a consolarme en mi soledad, causada por un resfriado que ha retornado más virulento y nasal que nunca. Estoy probando el remedio desesperado de no moverme de la misma habitación (…)

Tuyo siempre,

G(iles) L(ytton) S(trachey).

Conocéis ese estado en el que, apenas comenzado un libro, sentís que podríais estallar de sorpresa y gratitud por haber tenido la buena estrella de llegar a esas páginas, ¿verdad? Creo que las personas que afirman que la vida les parece algo decepcionante es porque se niegan a aceptar que a pocos momentos tan intensos puede aspirar quien diga: mi vida es plácida y no deseo quejarme.

Esta edición de la editorial mexicana Jus recopila las cartas que, entre un 22 de noviembre de 1906 y un 10 de diciembre de 1931, intercambiaron Virginia Woolf y Lytton Strachey. Si el crítico literario, biógrafo y escritor inglés falleció apenas un año después del fin de esta correspondencia, Virginia Woolf aún viviría una década más hasta que un día de 1941 decidiera apagar su infierno particular en las aguas y cantos rodados del río Ouse.

Y aún sigo deslumbrada por el hallazgo inesperado y no lo quiero gastar con orate despilfarro sino con la ruindad de quien sabe que pocas veces se imprimen páginas de esta calidad. Por favor, son sólo cartas pero ¿cómo se puede escribir, sentir y pensar así? Con ese buen humor, inteligencia, delicadeza y voluntad de vestir a cualquier cosa de la que se informe de alta literatura.

Conclusión: un lujo y si el lector, además, se confiesa voyeur sin despeinarse, un lujo inmerecido.

Belén Rubiano.

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