El universo en tu mano
03 Abr 2018

El universo en tu mano

El universo en tu mano Christophe Galfard

03 Abr 2018

El universo en tu mano
Christophe Galfard
Blackie Books

Stephen Hawking y un equipo de ingenieros de Intel diseñaron la que hasta hoy sigue siendo la silla más inteligente del mundo. Dotada de infinidad de sensores, la silla de marras era capaz de enviar y recibir correos electrónicos, monitorizar las constantes vitales y parámetros de salud de su insigne piloto, localizarlo en todo momento mediante un sistema corregido de posicionamiento global, reconocer hasta el más mínimo desliz de su mejilla derecha y, además de un sinfín de aplicaciones y utilidades, servir como vehículo para desplazar de un lado a otro el maltrecho cuerpo del científico. Pero la mente no cumple los rígidos preceptos de la física (al menos no de la conocida hasta hoy) y Hawking desplazaba su inteligencia a velocidades que desafiaban los límites espacio temporales señalados por Einstein. De ahí que cuando murió la silla quedase arrinconada como un trasto inútil y carísimo.
Una de las pruebas más contundentes a favor de que el intelecto (quizá no de cualquiera, sino de ciertos escogidos) se pasa por el arco del triunfo los enunciados de la teoría de la relatividad se plasma en el libro que traigo a continuación. Christophe Galfard, que fue discípulo de Hawking, abandonó su prometedora carrera como físico teórico y se dedicó a divulgar ciencia. ¿Quién en su sano juicio sería capaz de semejante estupidez? ¿Por qué alguien instalado en la élite del conocimiento querría descender a ras de suelo para explicar el funcionamiento de las cosas?
La respuesta a estas dos preguntas y al cuestionamiento implícito en la introducción de este artículo, se encuentra entre las páginas de El universo en tu mano.
Desde la irresponsabilidad que me otorgan la ignorancia y esta especie de anonimato puedo prometer y prometo que no han leído antes un libro parecido. Galfard, con la sencillez y rigurosidad que dimana del conocimiento desnudo, despliega de una forma inédita el manual de instrucciones del cosmos, nos lo explica y no contento con eso, hasta logra que lo entendamos.
Si quieren seguir subidos a sus sillas adaptadas y continuar desplazándose cómodamente por la realidad, no lean este libro. Ergo, si por el contrario, desean emprender un viaje fascinante por el universo obviando todas las limitaciones que creen tener, acérquense sin temores a este botón de Blackie Books que, además de entrar por los ojos, no concede la menor prerrogativa a los detractores de los libros traducidos.

Miguel Herranz

Leave a comment
More Posts
Comments
Comment