Las posesiones
09 Abr 2018

Las posesiones

¿Queremos saberlo todo sobre nuestros padres? Y

09 Abr 2018

¿Queremos saberlo todo sobre nuestros padres? Y ellos, ¿quieren saberlo todo de sus hijos? Es evidente que no. Entonces, ¿por qué reclamamos saberlo todo de la persona que comparte nuestra vida?

Las posesiones
Llucia Ramis
Libros del Asteroide

Si se pudiera afirmar que la capacidad de crear una atmósfera literaria es la evidencia de que el escritor tiene un estilo propio, entonces Llucia Ramis es dueña de uno tan potente como difícil de imitar. Aunque en Las posesiones pasan continuamente cosas es una novela que sustenta casi toda su acción en lo que no sucede y en lo que, habiendo ocurrido, al carecer de nombre, adquiere propiedades sobrenaturales y estériles para apuntalar la dimensión de lo doméstico, cotidiano o real. Lo que Llucia Ramis parece preguntarse es de qué sirve vivir si no es posible dotar de sentido casi nada de lo que nos pasa.
La familia, el dinero, la envidia, la razón de ser de un periodista, la porción congrua de yo que a todos nos pertenece desde que el vienés nos dio permiso, el ego más grande que la catedral de San Pablo de algunos hombres, el remordimiento, el ir tirando, el hacerse hueco en la vida, el empezar a despedirse de ella, lo que tenemos y lo que extraviamos, lo que nunca fue nuestro, el amor, el hedor del dinero, la mentira, la vida que le queda a quien elige ser honrado entre corruptos, el ser demasiado joven y demasiado viejo, en fin. Son tantas las tramas y subtramas de las que la autora, mediante continuos flash backs, tira en este libro que uno de sus mayores méritos es que no se le enreden las riendas ni se le suelte ninguna; que no es lo mismo pastorear un montón de ovejas más o menos afines que guiar por el mismo sendero ideas y otras bestias de todo pelaje y condición. Si, para colmo de bienes, logra todo lo anterior llevando al lector por donde ella elige mediante un argumento principal (vístanlo, además, de intriga y suspense) que hace que a una no le importe lo que se esté quemando en el fuego o se sienta inclinada a ser más indulgente de lo habitual con quienes llegan tarde a sus citas con tal de seguir y seguir leyendo, estoy segura de que, por muchas novedades afortunadas que este 2018 traiga en su seno, Las posesiones de Ramis seguirán ocupando un lugar muy querido en mi ranking.
Es un horror escribir ranking ¿verdad? Pero lo escribo porque me da pie a una advertencia: la autora escribe feedback, Facebook o Twin Peaks y ni siquiera los entrecomilla o inclina. Al principio, siento rechazo. Enseguida (y gracias al resto de su valía narrativa) me parece muy bien: también Los cuatro libros del virtuoso caballero Amadís de Gaula cuentan su época en sus términos y no nos llevamos las manos a la cabeza. Porque todo es argot, todo pasa y nada queda y el verdadero horror no reside en escribir ranking, sino en tenerlo que pensar y padecer. Lo dicho, todas  estas distracciones animadas de ayer y hoy en uno de esos raros libros que cuestan mucho menos de lo que valen.

Belén Rubiano

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