Magnetizado
30 Abr 2018

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Magnetizado Carlos Busqued Anagrama – ¿El demonio

30 Abr 2018

Magnetizado
Carlos Busqued
Anagrama

– ¿El demonio no inspira los actos malos?
– Si yo pensara eso, sería cristiano. La maldad está en uno, no en la religión. La persona que tiene un costado oscuro… no necesariamente tiene que ser un malvado en su vida. El concepto de que yo, para adorar a Satán, tengo que ser un hijo de puta es un concepto cristiano. Es como decir que la juventud se va a la mierda porque escucha rocanrol. Se va a la mierda por otras mil cosas, no por el rocanrol.

1. En 1982 Ricardo Melogno era un veinteañero ensimismado y taciturno de Buenos Aires que en cuatro noches muy seguidas mató a cuatro taxistas de un disparo en la frente. Lo hizo desde el asiento de atrás de los taxis, en el momento en el que los cuatro hombres se giraron para comunicarle el importe de la carrera una vez llegados al destino solicitado. Tras acompañarlos en el tránsito de morir mientras se fumaba un cigarrillo, Melogno se marchaba caminando llevándose la documentación personal de los muertos. Nunca les cogió dinero.
2. Cuatro noches, luego paró.
3. En una especie de cobertizo que tenía su padre y en el que a Melogno le gustaba pasar horas escondido, montó una especie de altarcito con las fotografías de los muertos. Para que no le vinieran a hundir desde la muerte o algo así.
4. Su padre, tras descubrir el esotérico altar con los mismos rostros que llenaban la primera plana de los periódicos de aquellas semanas, fue a la policía y lo contó. Melogno confesó sin dilaciones. Sí, había sido él. No, no tenía la menor idea de por qué lo había hecho.
5. Cumplió su condena, pero aún sigue preso. Por cierto, ¿alguien sabe de qué hablamos cuando hablamos de justicia humana?
6. A quienes les interese, como a mí, cualquier libro en el que un fulano dado (Carlos Busqued en éste caso. Argentina, 1970) intenta descifrar el porqué de un cómo y un cuándo determinados sin importarle la respuesta final, van a disfrutar de esta rescritura de más de noventa horas de conversación con ¿un monstruo? muy honrado que no quiere o no sabe pronunciar las palabras mágicas que le devuelvan al hipotético universo de Antes y Nada.
7. He visto por ahí algunas comparaciones con A sangre fría (Capote) o El adversario (Carrère), pero yo no les encuentro justificaciones ni paralelismos a esa supuesta afinidad. Sí los veo (y muy marcados) con un texto extraordinario, poderosísimo, terrible e inclasificable: Ataúdes tallados a mano (dentro de Música para camaleones, de Truman Capote). Otra cosa es que lo recomiende, que no es eso, ya que tendría que estar segura que me vais a perdonar el terror (adicional al estipulado en el contrato de estar vivos) con el tendréis que lidiar tras su lectura. Por si el antídoto reside en la costumbre yo suelo releerlo cada tanto, pero no hay modo y mucho me temo que hasta sea peor…

Belén Rubiano

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