El arte de la ficción
04 Jun 2018

El arte de la ficción

El arte de la ficción James Salter

04 Jun 2018

El arte de la ficción
James Salter
Salamandra

Escribir sobre uno mismo desinteresadamente es difícil. No se trata de una cuestión de tėcnica. No estaba seguro de hasta dónde llevar la confesión, rasgar las costuras. Al mismo tiempo, ¿por qué iba a interesarle a nadie mi vida, a menos que estuviera escrita como una novela?

Porque el propio Salter invita en una de sus conferencias a extremar la libertad, copio y pego en el punto uno un post mío de otros pagos y luego sigo:

1. Que yo no digo, porque ningún libro o taller de escritura sirve para eso, que después de leerlo vayáis a escribir mejor. Ni de coña, vamos. Ni siquiera en vuestros mensajes de textos o en las cartas que escribiréis para daros de baja en compañías que os estén poniendo de los nervios se apreciará la más leve mejoría y hasta vuestro testamento, si lo redactáis vosotros mismos, será igual de confuso que antes de Salter y un pobre notario tendrá que cobrar sus honorarios para que alguien lo entienda. No es eso, lo que intento deciros es que, si os interesa lo que le pasa a las palabras cuando las ponemos por escrito, estas tres conferencias dictadas os son imprescindibles aunque sólo tengáis a día de hoy quince euros en el banco. Pues qué caro, pensaréis más de uno, total, por noventa y cuatro páginas que me van a dejar como estoy. Pues no, listos, qué serán quince euros a cambio de una cura de humildad tan tierna como necesaria y la certeza, al llegar al final, de que verdaderamente estáis menos solos que antes. Un chollo, de verdad.

2. Si Wislawa Szymborska en su Correo literario (tenéis la recomendación encarecida en este mismo blog) nos ofrecía su cura de humildad a hostia limpia, Salter lo hace como quien sabe lo frágil que es la piel de quienes, sin pretender hacer daño a nadie por el camino querrían, sencillamente, leer y escribir mejor en previsión, quizás, de ese día en que adviertes que todo es un sueño, que sólo las cosas conservadas por escrito tienen alguna posibilidad de ser reales.

3. Y así queda mi ranking hasta la fecha para este tipo de libros: Premio gordo para Salter, porque lo tiene todo. Segunda posición para Stephen King y su Mientras escribo, porque no va de nada (ni de gran escritor, ni de millonario guay) pero sí da buenos consejos y comparte lo que a él le ha funcionado. Y por último pero no menos, Suspense de Patricia Highsmith, porque también es generosa con quienes se exigen mucho a sí mismos cuando escriben y, además, pone el dedo en una llaga nada desdeñable: el suspense no es un atributo que sólo favorezca a los textos de ese género, ya que hasta el prospecto de un anti inflamatorio gana mucho si el lector conoce de antemano que no le será dado saber hasta el final cuántas probabilidades tiene de ser uno entre cien (posible somnolencia) o uno entre un millón (sueño eterno).

Belén Rubiano

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