Y de Yesterday
26 Jun 2018

Y de Yesterday

Y de Yesterday Sue Grafton Tusquets editores

26 Jun 2018

Y de Yesterday
Sue Grafton
Tusquets editores

Me llamo Kinsey Millhone. Soy investigadora privada, tengo treinta y nueve años y trabajo en esta ciudad del sur de California situada a ciento cincuenta kilómetros al norte de Los Ángeles. Además, estoy soltera y me fastidia que me lo saquen a relucir.

El acto de sublimar es una suerte de evitación que suele generar más daños de los que alivia. Excepto en el arte. En 1982 Sue Grafton sublimó las inmensas ganas que tenía de acompañar a su ex marido al otro mundo con sus propias manos y escribió A de Adulterio como otras van a terapia o a la cárcel. Disfrutó tanto y le salió tan bien el sucedáneo que se le pasaron para siempre las ganas de innovar con su divorcio y creo que hasta olvidó que había estado casada con un cretino. El hecho de de que sus lectores disfrutáramos de su alter ego (Kinsey Millhone) y de su manera de explicarse el mundo aún más que ella misma supongo que también ayudó bastante. Por no hablar de que si tu editor te dice coño, Sue, esto es muy bueno, ¿sería usted capaz de escribir una letra por año y lo llamamos el Alfabeto del Crimen? es más fácil que una cosa lleve a la otra. A ella le faltó tiempo (ni uno sólo de sus libros es flojo) para demostrar que estaba más que capacitada, claro.
Dejando inacabada Z de Zombie, de Zzzz o de Zoom (ya nunca lo sabremos) Sue Grafton nos dejó el año pasado sin que eso tenga la menor importancia salvo para ella misma y sus hijos, ya que cuando una es tan condenadamente buena puede dejar de escribir cuando le parezca con la tranquilidad que debe dar haber contribuido mucho más que la media a elevar el nivel de lo que sale de una imprenta.
Independientemente de si uno (por motivos económicos, laborales o por vivir con un gato que no viaja) puede permitirse vacaciones, el verano es un estado de ánimo que siempre se puede perfeccionar leyendo una nueva aventura de Kinsey Millhone. Incluso sin mar e incluso sin piscina. Y hasta sin letra nueva cuando las hemos leído todas porque, insisto, lo que nos ha dejado es verdadera literatura que, como tal, gana al ser releída.
A diferencia de la relación de la propia estatura con el ansia de poder o la de la necesidad de un refugio con la vida monástica, el verano es un arte que también mejora cuando lo sublimamos.

Belén Rubiano

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