julio 2018

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La puerta del bosque

La verdad es que creo que he leído La Puerta del Bosque justo en el momento en el que debía leerlo. Ha sido un soplo de aire fresco, entre tantas novelas oscuras y tristes que no paran de publicarse ahora mismo.

Cuando comencé a leer el libro no podía parar y me sentí como cuando era pequeña y mi madre me leía un cuento antes de dormir.

Pero también he sentido que ahora al ser mayor, me doy cuenta de que todo lo de esos cuentos no era tan bonito como lo pintaban.

Este libro es precioso y está tan bien escrito que se lo recomiendo a cualquier persona. Tanto como a adolescentes que sean adictos a la lectura o a adolescentes que no hayan tocado un libro en su vida (más que los obligatorios). Este es un buen libro para comenzar y engancharles.

Realmente, lo he disfrutado muchísimo. Es un libro tan original, y con unos personajes tan extraordinarios que es alucinante leerlo. Te transporta a otro lugar de una forma muy natural y perfecta. Ha sido un gran descubrimiento para mí.

 

Lara

Toda una vida

Toda una vida
Robert Seethaler
Ed. Salamandra

-La muerte es una porquería -dijo-. Con el tiempo vamos menguando. En unos pasa rápido, en otros puede durar más. Desde el nacimiento vamos perdiendo una cosa tras otra: primero un dedo, luego un brazo; primero un diente, luego la dentadura; primero un recuerdo, luego la memoria entera; y así sucesivamente, hasta que llega un momento en que ya no nos queda nada. Entonces meten nuestros últimos restos en un agujero, los tapan a paladas y listo.

Yo creo que en toda la vida (de un ser humano dado) nunca pasa nada. Por eso, cuando me apuro mucho por alguna tribulación cargada de amenazas, me digo: tranquila, resiste, nunca pasa nada. Y es verdad. Pasan muchas cosas, claro, felices y desgraciadas, pero yo creo que la vida es un caleidoscopio que continuamente nos ofrece todo como por primera y única vez aunque siempre estemos mirando las mismas piedritas de colores bajo posiciones distintas. Yo creo que, cuando somos jóvenes y radicales, creemos que una buena persona es la que hace cosas buenas pero, cuando nos acercamos al final, intuimos que una buena persona es la que muere sin haber hecho nada malo. Yo creo que una vida puede conocer muchos lugares del corazón antes de morir: el amor, un paisaje, una guerra, un campo de concentración, las pequeñas prostituciones con las que llenamos el carro de la compra… Pero nunca, nunca, nunca, pasa nada. Llamamos vida a una sucesión de opiniones propias más o menos erradas que desembocan en una final. Y yo creo, sospecho, temo, que este sí tiene su importancia y su razón de ser: cómo morimos. Ni siquiera me refiero a los últimos tiempos, estoy pensando en el último instante. No sé si me seguís, espero que sí.

Y ahora me dirijo a ti, A, querido amigo de nuestra común amiga N. Nunca nos conocimos y eso es lo de menos. Leías estos textos o reseñas y los comentabas con N. Ella me lo contaba y para mí era importante no defraudarte. Eras un otro exigente a quien yo sabía en el otro lado. Da igual, el caso es que N y tú os recomendabais libros. Eras un lector cuyo criterio le importaba a N aunque nunca fuiste cansino ni onanista con tus recomendaciones. Digamos que te importaba un bledo que otros leyeran lo mismo que tú. Pero un día, un viernes, pusiste mucho empeño: tienes que leer este libro cuanto antes, le dijiste. Te referías a Toda una vida. Al día siguiente, sábado, en tu cuarto de baño dejaste de existir. Tras tres días de completa soledad inane, te encontraron y certificaron lo debido. Quienes ya han leído este libro comprenden mucho. Quienes lo van a leer, comprenderán. ¿Qué viste en el baño? ¿Montañas nevadas y un aire tan limpio que los pulmones no lo pueden asimilar? ¿Qué veré yo en esa hora, desconocido A? Ya ves, al final me recomendaste un libro, así, sin conocernos. Un gran libro al que sólo la velocidad editorial puede impedir que se convierta en un clásico del XXI. No tiene la menor importancia.
Gracias por toda la vida de Andreas Egger, A.

Belén Rubiano

Cinco mujeres excepcionales

Cinco mujeres excepcionales
James Lord
Elba editorial

James Lord es lo que los círculos literarios más puristas calificarían de un escritor menor, por no decir un mero biógrafo de celebridades o un cotilla de altos vuelos metido a escritor. Novelista frustrado, tal vez.
(Del prólogo de Clara Pastor para esta edición)

Y lo que sigue son los motivos por los que le recomiendo este libro a todo el mundo excepto a mis enemigos (pasivos que confío en tener aunque en número bajo; porque si no los tienes es que eres una ameba y porque si son muchos algo muy malo habrás hecho). Tampoco es que les desee nada que les duela, ojo, pero no es plan de que si me tienen manía disfruten, encima y por mi culpa, de esta maravilla. Bueno, al lío:
1. El verano. No sé hasta qué punto somos lo que comemos, pero sé cómo y cuánto somos lo que leemos. En invierno y en verano, pero no me negaréis que los veranos en los que la suerte lectora nos acompaña marcan de un modo más indeleble nuestras vidas. Eso es así y el mundo no lo he diseñado yo.
2. El prólogo. Ignoro quién es Clara Pastor (debe tener un nivel intelectual que le envidio) ni con qué círculos literarios puristas se relaciona, pero los míos (es una tan poquita cosa) encontrarían en este volumen motivos suficientes para alimentarse durante mucho tiempo. ¿Cuántos libros mediocres alberga vuestra biblioteca personal cuyos prólogos juran la maestría de sus letras? Y ¿cuántos libros extraordinarios cuyos prólogos vengan a sugerir: lo que van a leer no vale demasiado, el lado bueno es que este James Lord aún tiene libros peores? ¿De verdad creéis que podéis renunciar a tener este libro en esta edición? Si esto es oro molido, por favor. Viva Elba.
3. Las protagonistas: Gertrude Stein, Alice B. Toklas, Arletty, Marie-Laure de Noailles y Errieta Perdikidi.
4. Todos los secundarios y el propio Lord.
5. El siglo XX a través del arte y el final de Europa.
6. El feminismo.
7. El clímax: Errieta, Errieta, Errieta.

Belén Rubiano