El blog de Caótica

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Vozdevieja

Vozdevieja

Elisa Victoria

Blackie Books

«Me acuesto frente a ella y me aprieto contra su carne hinchada, conteniendo la respiración para no molestarla. Le toco las manos inconscientes, esnifo su aroma y lo comprendo, lo comprendo todo. No pasa nada si se muere, sea cuando sea. No le guardaré rencor. Siempre podré conseguir su perfume y cerrar los ojos. Llevo años memorizando el sonido de su corazón […] Si se despertara sería incómodo. No estoy adiestrada para los sentimientos de ternura. Domingo me enseña a combatir la incertidumbre a base de hostias y de risa y trata de apartarme de toda delicadeza […] Vuelvo al salón con las correas de la compostura bien apretadas y me siento erguida al lado de Domingo. Estoy lista para la orfandad»


Marina Marrajo es una protagonista incómoda. Quien busque el cliché de niña inocente, ajena a los subterfugios de los adultos, inmersa en mundos rosas y banales, esta no es su lectura. 


Si tuviera que quedarme con sólo un hilo del relato diría que Vozdevieja es una desmitificación de la infancia. Necesaria. Pero no voy a revelar por qué. La novela lo narra de manera excelente. Con agilidad y giros que llevan a la carcajada inesperada. 


El retrato de familia es magnífico. Podría decirse que es un modelo familiar del siglo XXI, aunque la narración transcurra a finales del XX, en el verano sevillano del 93. Las referencias de Marina a veces dejan fuera de juego a un lector/lectora que no haya sido carne de E.S.O. Y por otro lado, más propias de otras edades, son excelentes referencias en cuanto a cómic underground, más conocida en España como «línea chunga» de historietas o viñetas encarnada en el horizonte de Marina por la lectura a escondidas de la revista «El Víbora». Y es que Marina vive hacia el entorno una aparente infancia que en su intimidad se vuelve madurez reflexiva y descarnada. Es excepcional al mismo tiempo que es cualquier niña de nuestro entorno a la que nos resistimos a ver de verdad. 


Marina es una superviviente. Y la novela es la narración de su proeza: sobrevivir ilesa a un verano determinante, resistir y vencer a la incertidumbre y el miedo. 


El retrato genial de los personajes: la abuela, la madre, el novio de la madre, la amiga fascinante y el coro de personajes que la rodea y la conmueven. 


Una excelente primera novela de Elisa Victoria. Una editorial, Blackie Books, que arriesga, como nos tiene acostumbrados en su catálogo, para poner en circulación una novela necesaria, con una protagonista cruda y tierna, de una voz narrativa desconocida y contemporánea. 


Porque la lectura es al lector como el río al paisaje. Y nunca es dos veces el mismo río ni el mismo lector… con lecturas como esta.

Maite Aragón

Los asquerosos

Los asquerosos

Santiago Lorenzo

Blackie Books

Empezó por el principio. Me dijo que él había llegado a Zarzahuriel forzado por las circunstancias y un destornillador. Se había visto empujado a un medio desconocido al que había intentado sobreponerse. Con tal volumen de éxito que ya no se veía llevando otra vida que la que llevaba allí, metido hasta las trancas en la empresa suprema de hacer a cada momento lo que quisiera hacer. Dijo textualmente que en su puta vida se había sentido mejor.

Hacía tiempo que no me reía tanto con una novela (bueno, con dos novelas, la anterior fue Rialto 11 y también causó agujetas abdominales; pero centrémonos). En el fondo me cuesta pensar en Los asquerosos sin rememorar Rialto 11, no por sus similitudes –que no las hay–, sino porque los he leído seguidos, y aunque no tienen nada que ver percibo sutiles paralelismos: historias de sabor agridulce donde la ironía y la crítica mordaz prevalecen, narradas en clave más cómica que trágica y preñadas de situaciones, descripciones y observaciones que desembocan en reacciones que van de la sonrisa cómplice hasta la carcajada sonora.

Ahora que dejo constancia de mi síndrome de hiperactividad y déficit de atención, intentaré centrarme y contaros mis impresiones sobre Los asquerosos (Rialto 11 merece mención y reseña aparte).

No busquéis aquí una sinopsis pormenorizada de las andanzas de Manuel. No temáis seguir leyendo, no habrá spoilers. Si queréis conocer la historia de cabo a rabo ahorrando leeros el tomo, consultad una de las múltiples reseñas escritas en todos los medios culturales de la península.

A caballo entre el Robinson de Defoe y el Walden de Thoreau; despojado del infantilismo aventurero del primero y de la parsimonia bucólica del segundo (ojo, adoro ambas novelas, pero comparándolas con esta, esos son los adjetivos que brotan de mi teclado inalámbrico), la cuarta novela de Santiago Lorenzo retrata sin ambages el grado supremo de la imbecilidad humana, contrapuesto al espíritu de libertad absoluta.

Lorenzo no solo narra con maestría y buen ritmo, además juega con el lenguaje como si fuera una bola de esa sustancia sólida pero moldeable denominada plastilina. Importa términos obsoletos, los moderniza; deforma adjetivos y crea epítetos como un niño con pintura, pinceles y libertad para pintar lo que le salga de la bragueta.

Recomiendo Los asquerosos a todo el que alguna vez haya tenido la sensación de que poco a poco, pero inexorablemente, el mundo se está yendo a la mierda. De que las elevadas cotas de mamarrachismo se imponen al sentido común y devalúan la cada vez menos común sensatez. De que la abundante lelicie da forma a una sociedad de seres adobados en imbecilicia, orgullosos cada vez que coronan otro de los ochomiles de la soplapollez.

A través del relato/retrato de en lo que nos estamos convirtiendo, Lorenzo aborda temas calientes como la España vaciada, el retorno al agro, la ineptitud política, social y policial, el deterioro de valores éticos básicos, la hegemonía del paradigma materialista/capitalista y el déficit de libertades inherente a una sociedad que se autodenomina libre y demócrata.

Odio las comparaciones, más aún dentro de la esfera creativa/artística, pero a veces son inevitables. Aparte de las ya mencionadas (odiosas a más no poder) equiparaciones con Crusoe: «Un Robinson moderno», y Walden: «Un Thoreau a la fuerza», lo que me atrapa de su estilo es un cierto aroma Galdosiano. Un sabor a antiguo sin retrogusto a viejuno. Su capacidad para retratar personajes únicos, con los que todos podernos sentirnos identificados. Y ante todo, un sentido del humor aplastante.

Si formáis parte del reducido grupo que aún no ha leído este libro, dejad lo que estéis haciendo (dejad de leer esto), salid pitando a vuestra librería más cercana y haceros con él antes de que se agote la décima edición. Aprovechad los rigores estivales para sentaros bajo una higuera y reír, reflexionar y dejar que la inspiración que evoca el texto os ayude a meditar acerca de mundos tan lejanos y cercanos como los de Manuel y Los Mochufas.

Javier Sebastián

Concurso: Libros Viajeros Caótica 2019

Libros Viajeros Caótica 2019

Por tercer año lanzamos ‘Libros Viajeros’, una propuesta para seguir virtualmente conectados en el verano a través de la lectura. Durante el periodo estival, queremos recibir fotografías de vuestros libros por el mundo: desde lecturas en el patio de vuestra casa a la sombra de un árbol, a lecturas en playas de Cádiz o cualquier lugar del mundo.

Desde el miércoles 10 de julio hasta el sábado 31 de agosto abrimos el concurso #LibrosViajerosCaótica.

¿Cómo participar?

Simplemente queremos que subas a redes sociales (Facebook, Instagram o Twitter), una foto en la que aparezca tu libro y parte del punto geográfico donde lo estés leyendo, que se vea un poco el entorno (nos vale playa, piscina, montaña, jardín, ciudad, museo, plaza, bar…). ¿Qué quieres aparecer tú también en la foto? Encantados de veros las caras.

Imprescindible: Añadir el hashtag #LibrosViajerosCaótica y nombrar a Caótica (Facebook: @espaciocaotica; Instagram: @espacio_caotica; Twitter: @espacio_caótica).

Recordatorio MUY importante: revisad la privacidad de la foto, debe ser pública para que podamos verla.

Sorteo y regalos

El sorteo se hará el día jueves 8 de septiembre y lo retransmitiremos en directo a través de Instagram Live Stories.

Número de ganadores: 2

Premio Caótica:  Estamos a tiempo (Nórdica libros) + Cosas que no quiero saber (Literatura Random House) + libro ‘Coloring book’ + pack de material de papelería (portaminas y nota adhesiva)

Premio del Público: Preferiría ser amada (Nórdica Libros) + El coste de vivir + (Literatura Random House) + libro ‘Coloring book’ + pack de material de papelería (portaminas y nota adhesiva)

 

Pedro Mairal

Una noche con Sabrina Love, La Uruguaya y Maniobras de evasión

Pedro Mairal

Libros del Asteroide

Mairal es capaz de hacer del bostezo un cuento y de un culo respingón y prieto una novela. Su arte consiste en calibrar y medir las palabras exactas. Quiero cien gramos de prosa. Por favor, solo cien. Ni un gramo de más ni de menos. Prefiero que falte a que sobre. Guarda celoso su secreto: Una palabra de más y la magdalena no sube. En ‘Una noche con Sabrina Love’, ‘La Uruguaya’ y ‘Maniobras de evasión’, consigue esa exactitud difícil de calibrar cuando se juega con los sentimientos. Y Mairal es puro sentimiento, fragilidad y emoción. Cóctel difícil de manejar para un escritor. Sabés, boludo, me gustaste.

Gonzalo Yut

 

Leviatán o la ballena

Leviatán o la ballena.

Philip Hoare.

Ático de libros.

Nada representa la vida en una escala tan descomunal. Ver una ballena no es como ver un gorrión en un árbol de la ciudad o un gato cruzando la calle… Las ballenas existen más allá de lo normal, más allá de lo que esperamos en nuestras vidas cotidianas. Casi son más geográficas que animales, si no se movieran, sería difícil creer que están vivas. En su tamaño son antídotos a nuestras existencias.

Hacía tiempo que tenía ganas de esta lectura. La he recomendado después de que mi librera de referencia (los libreros también tenemos libreros/as de referencia, no hay nada más rico que el flujo de recomendaciones entre libreros) me la recomendara hace tiempo, cuando todavía no tenía edición de bolsillo y fuera, entre las novedades, una rareza entre ensayo y memorias deliciosa. Reservé esta lectura para disfrutarla en el marco adecuado: horas de no hacer «nada» por delante, la cercanía del mar con la música incesante de su oleaje y, por supuesto, un faro con su secuencia de luz y oscuridad.

La oscuridad propicia para narrar el horror de la caza indiscriminada de estos monumentales mamíferos; los usos industriales gracias a los que, a lo largo de la Historia, los balleneros se han valido de su magnificencia para hacer grandes fortunas; las ballenas han sido animales de los que se podía «aprovechar hasta los andares» aunque no hayan tenido dicha facultad pero podríamos decir que sí hasta de sus «nadares». Curiosidades tales como la que Londres se convirtió en la ciudad mejor iluminada en 1740 gracias al aceite de ballena… Y desde entonces comida para las masas de hambrientos tras las dos grandes guerras del siglo Xx, dato difícil de condenar ante la inclemencia de una cruda realidad humana, triste que, una vez más, paguen con su vida por los excesos humanos unas criaturas tan al margen de nuestra estulticia; velas, grasa para las máquinas, pienso para el ganado, cosméticos y perfumería de la más exclusiva… parece imposible que su grandeza quede disminuida a un calibre tan ridículo, anodino o cotidiano. La Humanidad es especialista en atentar contra la Belleza y reducirla a lo miserable. Especialista en cagarla.

Luz para arrojarla sobre Melville y cómo llega, después de otras novelas menos agraciadas, al argumento de su gran novela, el proceso de escritura y el momento histórico en la que se forja, sus influencias y la carga simbólica de una de las obras más significativas de la literatura universal: Moby Dick. La luz de la ciencia que desgrana el mito de la existencia de estos cetáceos en detalles para componer una imagen más al alcance, menos extraña, y hacerlos hasta menos hipnóticos y menos míticos pero nunca menos subyugadores.

Philip Hoare, en «Leviatán o la ballena» , nos ofrece un narrar de la conciencia, el rumor de sus memorias, como un oleaje, la madre, la infancia, y un recorrido histórico y sociocultural de nuestra percepción de las ballenas y su lugar en el mundo. Una lectura que es un viaje por los océanos del mundo persiguiendo el emigrar de esta especie imponente y un recorrido interior entre las luces y las sombras de Philip Hoare o nosotros mismos.

Y despues es fácil que queden ganas para leer su siguiente ensayo «El Mar interior». No hacen falta días de verano ni cercanía del mar en realidad, leer a Philip Hoare es como estar de vacaciones.

 

Maite Aragón

Con amor, Simon

Con amor, Simon

Becky Albertalli

Puck

El caso es que he estado dándole vueltas a la idea de las identidades secretas. ¿Alguna vez te has sentido prisionero de ti mismo? No sé si me explico. Quiero decir que, en ocasiones, tengo la sensación de que todo el mundo sabe quién soy menos yo.

Debo decir que me alegro muchísimo de haber leído este libro, y de que se esté haciendo tan famoso. Porque, seamos sinceros, nunca un libro donde el protagonista fuera heterosexual se había hecho tan famoso. ‘Con amor, Simon’, consigue que nos pongamos en la piel de un adolescente que no es igual a sus amigos y aunque tiene clara su sexualidad, no sabe cómo mostrarla. Leyendo este libro, puedes ser consciente de los problemas que pueden tener la gente que no son heterosexuales, y sobretodo en el instituto. Que los adolescentes pueden ser muy crueles. Pero no todo es triste, (aunque puede que se me haya escapado alguna lágrima), también me he reído con algunas escenas, y había momentos donde me sentía comprendida o donde la ternura era tan grande que solo quería poder entrar en el libro y abrazar a Simon.  ‘Con amor, Simon’, es un libro muy fácil de leer, dinámico y con unos personajes que son de lo mejor. Así que, definitivamente lo recomiendo, porque además, trata cosas que no estamos tan acostumbrados a ver. Y que los adolescentes deberíamos ver como normal.

Lara

A mis mejores amigos no los he visto nunca

A mis mejores amigos no los he visto nunca

Raymond Chandler

Debolsillo

Lo importante es que haya un espacio de tiempo, digamos cuatro horas al día al menos, en que un escritor profesional no haga nada más que escribir. No tiene que escribir, y si no se siente en condiciones no debería intentarlo. Puede mirar por la ventana o hacer el pino o retorcerse por el suelo. Pero no debe hacer ninguna otra cosa positiva, como leer, escribir cartas, mirar revistas o firmar cheques. Escribir o nada. Es el mismo principio que sirve para mantener el orden en la escuela. Si se puede hacer comportar a los alumnos, aprenderán algo solo para no aburrirse. A mí me funciona. Dos reglas muy simples: a) no es obligatorio escribir; b) no se puede hacer otra cosa. El resto viene solo.

1. De raíces irlandesas, Chandler (Chicago, 1888- La Jolla 1959) fue un gran escritor (y, sin embargo, íntegro) que gracias a su talento y sólo a él, acabó por poder vivir de su escritura. Su biografía no es gran cosa: origen irlandés del que no se enorgullecía, sin hijos, sin hermanos, una sola mujer que olvidó contarle su verdadera edad cuando se casaron (y a la que nunca abandonó por más que casi toda su vida en común fuera una anciana mentirosilla con muchos achaques), más de cien mudanzas y poca fe en el ser humano empezando por él mismo. Era tímido, descreído, asocial y puede que misántropo. Escéptico como él sólo, pero nunca un cínico, ya que sabía demasiado bien lo que cuesta vivir y esperar el final como para despreciar a nadie. Conceptos, circunstancias y situaciones sí que despreciaba. Mejor que cualquier otro, además.

2. Si el punto uno pudiera parecer una hagiografía, puedo añadir la misoginia al esbozo de su perfil. De vez en cuando, como en esta carta a James Sandoe, se descuelga con algo así y se queda tan tranquilo: ¿Por qué las mujeres escriben libros tan corrientes? Su poder de observación de la vida cotidiana es espléndido, pero nunca parecen desarrollar ningún color. A lápiz y al lado veo que he dejado una pregunta: ¿a qué mujeres has leído, Raymond?

3. A lo que iba: además de sus opiniones sobre esto y aquello (Hollywood, la Mafia, los gatos, lo banal que es casi todo el mundo o los entresijos del mercado editorial) esta recopilación de su correspondencia es lo mejor (con mucha diferencia) sobre la literatura que yo he leído hasta la fecha. Por doce euros (y aún le sobrarán unos céntimos al lector) estas cartas constituyen en sí mismas, además de un soberano placer para la lectura, un verdadero máster literario en el que Chandler demuestra que el Emperador siempre, siempre, siempre va desnudo. Lo poco que queda tras el paso de la comitiva real son algunos libros buenos de verdad y un buen puñado de lectores que pasan de la crítica profesional. Es tanto lo que Chandler nos regala en estas páginas que el escritor que las lea se cansará de subrayar si es que no está tan entusiasmado que el cansancio no le parezca un acto fuera de lugar. No me cabe la menor duda sobre lo que la lectura de estas cartas puede hacer por los que ya son escritores (inéditos o no). A nadie que no sea escritor o pretenda serlo le debe interesar, por otra parte, esta correspondencia privada. Nadie que desee saber cómo ser un escritor, dice Chandler, será nunca un escritor y, quien pregunte cómo llegar a serlo, por definición, se desenmascara. Nadie que le dé una gran importancia a los libros lo será nunca tampoco, pues el escritor sabe mejor que nadie que cualquier hasta el lector más empedernido renunciará antes a un libro que al alcohol, los pasteles, el sexo o el tabaco. Supongo que a Chandler le hubiera parecido una buena obra desanimar o consolar a los que no han sido elegidos, pero también sabe que tal cosa es imposible pues el requisito primordial sería el reconocimiento, por parte del escritor mediocre, de serlo. Como comprenderéis, leerlo significa una bonita ventaja competitiva para quienes lo hagan y no tengo el menor interés en recomendaros este libro; que una cosa es ser buena y otra muy distinta tener algún interés en la santidad. En definitiva: un tostón que os aburrirá tanto como observar la piel de una mandarina sólo porque a vuestro maestro zen le parece una buena idea.

4. Por cierto, si no habéis leído El largo adiós, os la recomiendo. No sólo no ha envejecido nada desde 1953, sino que cada día aumenta su vigencia y está mejor escrita. Una obra maestra que queda muy lejos del resto de las novelas del propio Chandler, pero a la altura de Cervantes, Shakespeare o Dickens. Lo sé, pero todavía no te meten en la cárcel por atrevida.

5. Por cierto, ¿os he contado alguna vez que, en mi opinión, el mundo se divide entre los que son de Hammett y los que somos de Chandler? Bueno, pues ya lo he hecho.

6. Este punto seis lo escribe la disociada que hay en mí. La que publicará esto en vez de quedarse el máster para ella sola. La que espera que el post os haya parecido largo y hayáis detenido antes la lectura. La que tendría que volver a nacer para dejar de recomendar un libro que le parece un hallazgo. Menos mal que en agosto sois todos felices muy lejos de cualquier reseña (como debe ser) y el viento de septiembre se llevará también estas palabras.

 

Belén Rubiano

La puerta del bosque

La verdad es que creo que he leído La Puerta del Bosque justo en el momento en el que debía leerlo. Ha sido un soplo de aire fresco, entre tantas novelas oscuras y tristes que no paran de publicarse ahora mismo.

Cuando comencé a leer el libro no podía parar y me sentí como cuando era pequeña y mi madre me leía un cuento antes de dormir.

Pero también he sentido que ahora al ser mayor, me doy cuenta de que todo lo de esos cuentos no era tan bonito como lo pintaban.

Este libro es precioso y está tan bien escrito que se lo recomiendo a cualquier persona. Tanto como a adolescentes que sean adictos a la lectura o a adolescentes que no hayan tocado un libro en su vida (más que los obligatorios). Este es un buen libro para comenzar y engancharles.

Realmente, lo he disfrutado muchísimo. Es un libro tan original, y con unos personajes tan extraordinarios que es alucinante leerlo. Te transporta a otro lugar de una forma muy natural y perfecta. Ha sido un gran descubrimiento para mí.

 

Lara