El blog de Caótica

Firma: ‘Sevilla secreta e insólita’. 5 de noviembre

Caótica acoge la firma de Sevilla secreta e insólita, la guía de Ricardo de Castro que nos muestra lugares que no figuran en otras guías tradicionales. En Sevilla insólita y secreta se incluyen más de 170 lugares y elementos inesperados o con una historia insólita, distribuidos por todo el entramado urbano de la ciudad.

Día: jueves, 5 de noviembre

Hora: de 19h a 21h

 

Seno

Juan José Ruiz Bellido
Seno
Editorial Cántico

Debe ser terrorífico estar cayendo sobre una misma estalactita durante siete [meses.

A propósito de la creación.

Seno es el primer poemario de Juan José Ruiz Bellido. Publicado en el seno de la colección Doble Orilla de la editorial Cántico el pasado mes de junio.

Quizá la poesía sea el género que más a menudo suscita temblor a la hora de acercarnos a ella. A veces, por el malentendido juicio de ser una forma poco accesible o entendible, otras por llevar asociado un halo de ñoñería relacionado con los sentimientos que pretende provocar. Sin embargo, muchas veces el temblor ocasionado tiene más que ver con haber reconocido las imágenes poéticas como objetos artísticos capaces de mover el cuerpo. La poesía es, a fin de cuentas, un ejercicio literario que conecta la visceralidad de
la palabra, lo que, a su vez, provoca asombro. Entonces puedo escribir: la poesía es asombro; y no es algo que haya pensado yo, ya Perez Rossi escribió: …/sólo es poeta aquel que siente que la vida no es natural /que es asombro/.

Es, sin duda, el asombro lo que provoca Juan José con su primera obra, porque, entre muchas otras razones, él mismo transcribe el asombro inherente al proceso en el que un hijo se transforma en padre. Un libro que se gesta a la manera de los nidos, cuidando los bordes: originando y definiendo los límites en los que el espacio interno desarrollará el cuerpo. Porque, además, me imagino el libro como una trayectoria en la que la paternidad no es sino la meta y el asombro el motivo. Se agradece esta incursión literaria porque viene a nutrir un tema, llegar a ser padre, carente de más trabajos como este. De hecho, os animo a leer las entrevistas literarias sobre la paternidad que el mismo autor ha llevado a cabo en Poscultura durante el último año.

Juan José bosqueja la creación, en toda su extensión, como una moneda y la relaciona con dualidades tales como: cuerpo/fantasma, hijo/padre o escritor/no escritor. Y como en la moneda, las dos caras forman parte de la misma. No digo lo de moneda en balde, la estructura y el ornamento del libro atienden cuidadosamente al artificio de acuñar moneda en un antigua ceca. Se puede observar el cuidado y la ternura con la que Juan José esgrime un itinerario en el que forma y contenido están equilibrados y formados con una
calidad literaria indiscutible.

Como bien dice Juan F. Rivero en su excelente prólogo, Seno es un libro aguerrido y lingüísticamente desbordante. Una vez superada la firmeza de las lindes, representadas en el anverso y el reverso donde Juan José cincela el lenguaje hasta cotas bellísimas, se abre el seno y la simpleza de observar la trayectoria hacia el padre.

No puedo dejar de recomendar su lectura, estamos ante uno de los poemarios del año. Tanto por la profundidad como por la delicadeza con la que los poemas te acompañan mientras descubrimos los entresijos de la creación. Leer seno es observar el movimiento de una moneda suspendida en el aire; vivir en el asombro la ficcionalidad de la vida.

Alfredo Crespo Borrallo

Torquemada en la hoguera

Benito Pérez Galdós
Torquemada en la hoguera
Alianza Editorial

Voy a contar cómo vino el fiero sayón a ser víctima; cómo los odios que provocó se le volvieron lástima, y las nubes de maldiciones arrojaron sobre él lluvia de piedad; caso patético, caso muy ejemplar, señores, digno de contarse para enseñanza de todos, aviso de condenados y escarmiento de inquisidores.

Adoro a Don Benito. Mira que he leído novelas y artículos de su pluma. No puedo escoger ni una, ni dos, ni diez favoritas, pero «Torquemada en la Hoguera» que terminé anoche, me ha vuelto a demostrar porque es uno de los más grandes.

BRUTAL.

30 páginas irrepetibles. Una historia triste en realidad. Gris. Negra. Pero, taaaan divertida. Me he reído a mandíbula batiente con cada página del relato sobre el prestamista, usurero, el «fiero sayón» Don Francisco Torquemada.

Tremenda y mordaz crítica de la codicia, la avaricia y la utilización torticera de los valores cristianos.
Nítido y preclaro retrato de aquella España de la Restauración.

En este año 2020, cuando se cumple un siglo desde que el ilustre Pérez Galdós tristemente abandonó este loco y absurdo mundo humano, hay que leerle, hay que vivirle y celebrarle.

Descanse en paz el maestro de las letras hispánicas.

Javier Sebastián

Go Ahead in the Rain. Notas para A Tribe Called Quest

«Go ahead in the rain. Notas para A Tribe Called Quest»

Hanif Abdurraqib

Alpha Decay 2020

 

«Saber que nuestra presencia en un lugar tiene carácter político supone a veces asumir las responsabilidades que esa presencia conlleva, creamos o no que debamos asumirlas»

Con esta reseña no puedo ser objetivo –¿acaso lo he sido alguna vez?–. Al autor, Hanif Abdurraqib, lo he conocido a través de este ensayo, pero el tema sobre el que trata resulta que ha sido, es y será uno de mis grupos de hip-hop favoritos de todos los tiempos: A Tribe Called Quest.

Y sí, en el fondo, no está escrito para cualquiera. Los que llevamos tres décadas amando el sonido que parieron estos genios de NYC, conectamos con cada frase, cada anécdota, cada guiño. Pero sí, también sí. También pienso que el autor tiene una manera muy peculiar de desarrollar su tesis. Tiene algo que puede hacer que este librito editado por Alpha Decay,  encandile también a los no adictos al sonido de ATCQ; e incluso a los no iniciados en la cultura hiphopera. Puede ser una puerta que se abre para los que en 1991 no se enteraron de que se publicó «A Low End Theory», uno de los mejores LPs de rap de todos los putos tiempos.

Hanif es periodista, editor y poeta. Poeta negro en la América de Trump. Y eso se nota. Su texto está cargado de sensibilidad y a la vez de rabia. Su visión, a pesar de las distancias -físicas y culturales-, suena cercana. El tipo sabe condimentar su propia experiencia con la actualidad del momento. Sabe tocar cuerdas que te remueven por dentro.

Insisto. Quizás no sea un ensayo para «todos los públicos»; pues no. Pero hay algo muy humano, muy poético, muy sincero, que lo hace atractivo para los no iniciados.

A mí, personalmente, me ha encantado. Ahí lo dejo.

 

Javier Sebastián

Hazte socio, hazte socia

Esta crisis ha golpeado con fuerza a las librerías. Cuando la responsabilidad está en boca de todos, desde Caótica queremos recordarte que consumir es un acto político. Y con nuestra manera de consumir tenemos la capacidad de hacer futuro. Un libro te permite vivir otras vidas. Pero un libro permite también que otros puedan vivir la suya. El dinero que le das a tu librería se invierte en sanidad, en educación, en infraestructuras.

Aprendamos algo de esta crisis. Cuando todo esto pase, porque esto también pasará, apoya a las librerías. Caótica existe gracias a todos los que sustentan este proyecto. No solo los trabajadores. También sus clientes, sus micromecenas, la revista Mercurio. Todos los que no conciben una vida sin libros. Es natural que lo piensen. Si el libro tiene el IVA de productos de primera necesidad es porque es de primera necesidad.

El sector del libro debe salir reforzado de esta crisis; los libreros, editores y distribuidores tenemos mucho trabajo por delante, debemos salir de esta más unidos. Os lo debemos. Aprovechemos el confinamiento  para conectar con nosotros mismos a través de la lectura, para acordarnos de los buenos libros que hemos leído y de los libreros y libreras que nos los han recomendado.

Mientras, queremos pedirte que te unas a la familia Caótica. Si quieres ser parte del futuro de tu librería, es la mejor manera de apoyarnos. Y puedes hacerlo desde casa. Gracias a los socios, permanecemos en tu vida. Queremos seguir haciéndolo. Hazte socio. Hazte socia. Gracias.

Búnker

Viajar a tus recuerdos es buscar pelea

¿Qué me ha gustado de estas memorias de Manuel González Rodríguez aka Toterreno aka Toteking aka el Rey del Desfase?

Aquí hay sensatez. Hay humildad. Hay vergüenzas –propias y ajenas–, rubores, bochornos y modestias. No obstante, tanto apocamiento se ve compensado con pundonor, decoro y orgullo.

Me gusta que un artista aparentemente chulo, duro, malote e indestructible, un tío de la Macarena que levanta casi 2 metros desde las suelas de sus impolutas bambas, cubierto de tatuajes, chándal caro y semblante serio, se desnude de esta manera. Me gusta la honestidad con la que asume sus manías, defectos y su rol en el tablero de la cultura hip-hopera ibérica y en la vida en general. Este cabronazo se muestra tal y como es.

Me gusta la cantidad de referencias literarias que pueblan sus páginas. Las hay a Vila-Matas, su prescriptor principal en este ámbito (aparte de su difunto padre); pero también a Pierre Michon, a Guido Ceronetti, a Zweig, a Hinkley, a Martha Graham o a Witold Gombrowicz. Me he apuntado muchas para seguirles la pista. También las hay musicales, pero esas me las conozco todas.

Me gusta la nostalgia con la que recuerda aquellos tiempos desde finales de los 80s / principios de los 90s, cuando el virus del hip-hop empezó, tímidamente, a expandirse por las ciudades españolas. Yo viví aquel momento. Mi  activismo se centró en el aspecto gráfico: empecé a pintar en las calles en aquellos años, aunque también coqueteé con la rima, el breakdance y más tarde los platos. Pero no se confundan, este libro no es un brindis al sol para los acólitos al rap, es un recorrido por los recuerdos, pensamientos y anécdotas de un ser humano lleno de complejos, miedos, fobias y ansia de conocer, expresar, y vomitar rabia.

Y por último, y por supuesto, me gusta la impecable edición de Blackie Books. Desde que Jan Martí fundó este sello en 2009, no han dejado de ofrecernos jugosas y originales lecturas vestidas con atractivas portadas y estiladas tipografías; un formato que triunfa y por ende, está siendo plagiado por editoriales carentes de creatividad y estilo.

¡Zasca!

Javier Sebastián

Vozdevieja

Vozdevieja

Elisa Victoria

Blackie Books

«Me acuesto frente a ella y me aprieto contra su carne hinchada, conteniendo la respiración para no molestarla. Le toco las manos inconscientes, esnifo su aroma y lo comprendo, lo comprendo todo. No pasa nada si se muere, sea cuando sea. No le guardaré rencor. Siempre podré conseguir su perfume y cerrar los ojos. Llevo años memorizando el sonido de su corazón […] Si se despertara sería incómodo. No estoy adiestrada para los sentimientos de ternura. Domingo me enseña a combatir la incertidumbre a base de hostias y de risa y trata de apartarme de toda delicadeza […] Vuelvo al salón con las correas de la compostura bien apretadas y me siento erguida al lado de Domingo. Estoy lista para la orfandad»


Marina Marrajo es una protagonista incómoda. Quien busque el cliché de niña inocente, ajena a los subterfugios de los adultos, inmersa en mundos rosas y banales, esta no es su lectura. 


Si tuviera que quedarme con sólo un hilo del relato diría que Vozdevieja es una desmitificación de la infancia. Necesaria. Pero no voy a revelar por qué. La novela lo narra de manera excelente. Con agilidad y giros que llevan a la carcajada inesperada. 


El retrato de familia es magnífico. Podría decirse que es un modelo familiar del siglo XXI, aunque la narración transcurra a finales del XX, en el verano sevillano del 93. Las referencias de Marina a veces dejan fuera de juego a un lector/lectora que no haya sido carne de E.S.O. Y por otro lado, más propias de otras edades, son excelentes referencias en cuanto a cómic underground, más conocida en España como «línea chunga» de historietas o viñetas encarnada en el horizonte de Marina por la lectura a escondidas de la revista «El Víbora». Y es que Marina vive hacia el entorno una aparente infancia que en su intimidad se vuelve madurez reflexiva y descarnada. Es excepcional al mismo tiempo que es cualquier niña de nuestro entorno a la que nos resistimos a ver de verdad. 


Marina es una superviviente. Y la novela es la narración de su proeza: sobrevivir ilesa a un verano determinante, resistir y vencer a la incertidumbre y el miedo. 


El retrato genial de los personajes: la abuela, la madre, el novio de la madre, la amiga fascinante y el coro de personajes que la rodea y la conmueven. 


Una excelente primera novela de Elisa Victoria. Una editorial, Blackie Books, que arriesga, como nos tiene acostumbrados en su catálogo, para poner en circulación una novela necesaria, con una protagonista cruda y tierna, de una voz narrativa desconocida y contemporánea. 


Porque la lectura es al lector como el río al paisaje. Y nunca es dos veces el mismo río ni el mismo lector… con lecturas como esta.

Maite Aragón

Los asquerosos

Los asquerosos

Santiago Lorenzo

Blackie Books

Empezó por el principio. Me dijo que él había llegado a Zarzahuriel forzado por las circunstancias y un destornillador. Se había visto empujado a un medio desconocido al que había intentado sobreponerse. Con tal volumen de éxito que ya no se veía llevando otra vida que la que llevaba allí, metido hasta las trancas en la empresa suprema de hacer a cada momento lo que quisiera hacer. Dijo textualmente que en su puta vida se había sentido mejor.

Hacía tiempo que no me reía tanto con una novela (bueno, con dos novelas, la anterior fue Rialto 11 y también causó agujetas abdominales; pero centrémonos). En el fondo me cuesta pensar en Los asquerosos sin rememorar Rialto 11, no por sus similitudes –que no las hay–, sino porque los he leído seguidos, y aunque no tienen nada que ver percibo sutiles paralelismos: historias de sabor agridulce donde la ironía y la crítica mordaz prevalecen, narradas en clave más cómica que trágica y preñadas de situaciones, descripciones y observaciones que desembocan en reacciones que van de la sonrisa cómplice hasta la carcajada sonora.

Ahora que dejo constancia de mi síndrome de hiperactividad y déficit de atención, intentaré centrarme y contaros mis impresiones sobre Los asquerosos (Rialto 11 merece mención y reseña aparte).

No busquéis aquí una sinopsis pormenorizada de las andanzas de Manuel. No temáis seguir leyendo, no habrá spoilers. Si queréis conocer la historia de cabo a rabo ahorrando leeros el tomo, consultad una de las múltiples reseñas escritas en todos los medios culturales de la península.

A caballo entre el Robinson de Defoe y el Walden de Thoreau; despojado del infantilismo aventurero del primero y de la parsimonia bucólica del segundo (ojo, adoro ambas novelas, pero comparándolas con esta, esos son los adjetivos que brotan de mi teclado inalámbrico), la cuarta novela de Santiago Lorenzo retrata sin ambages el grado supremo de la imbecilidad humana, contrapuesto al espíritu de libertad absoluta.

Lorenzo no solo narra con maestría y buen ritmo, además juega con el lenguaje como si fuera una bola de esa sustancia sólida pero moldeable denominada plastilina. Importa términos obsoletos, los moderniza; deforma adjetivos y crea epítetos como un niño con pintura, pinceles y libertad para pintar lo que le salga de la bragueta.

Recomiendo Los asquerosos a todo el que alguna vez haya tenido la sensación de que poco a poco, pero inexorablemente, el mundo se está yendo a la mierda. De que las elevadas cotas de mamarrachismo se imponen al sentido común y devalúan la cada vez menos común sensatez. De que la abundante lelicie da forma a una sociedad de seres adobados en imbecilicia, orgullosos cada vez que coronan otro de los ochomiles de la soplapollez.

A través del relato/retrato de en lo que nos estamos convirtiendo, Lorenzo aborda temas calientes como la España vaciada, el retorno al agro, la ineptitud política, social y policial, el deterioro de valores éticos básicos, la hegemonía del paradigma materialista/capitalista y el déficit de libertades inherente a una sociedad que se autodenomina libre y demócrata.

Odio las comparaciones, más aún dentro de la esfera creativa/artística, pero a veces son inevitables. Aparte de las ya mencionadas (odiosas a más no poder) equiparaciones con Crusoe: «Un Robinson moderno», y Walden: «Un Thoreau a la fuerza», lo que me atrapa de su estilo es un cierto aroma Galdosiano. Un sabor a antiguo sin retrogusto a viejuno. Su capacidad para retratar personajes únicos, con los que todos podernos sentirnos identificados. Y ante todo, un sentido del humor aplastante.

Si formáis parte del reducido grupo que aún no ha leído este libro, dejad lo que estéis haciendo (dejad de leer esto), salid pitando a vuestra librería más cercana y haceros con él antes de que se agote la décima edición. Aprovechad los rigores estivales para sentaros bajo una higuera y reír, reflexionar y dejar que la inspiración que evoca el texto os ayude a meditar acerca de mundos tan lejanos y cercanos como los de Manuel y Los Mochufas.

Javier Sebastián