El blog de Caótica

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Hazte socio, hazte socia

Esta crisis ha golpeado con fuerza a las librerías. Cuando la responsabilidad está en boca de todos, desde Caótica queremos recordarte que consumir es un acto político. Y con nuestra manera de consumir tenemos la capacidad de hacer futuro. Un libro te permite vivir otras vidas. Pero un libro permite también que otros puedan vivir la suya. El dinero que le das a tu librería se invierte en sanidad, en educación, en infraestructuras.

Aprendamos algo de esta crisis. Cuando todo esto pase, porque esto también pasará, apoya a las librerías. Caótica existe gracias a todos los que sustentan este proyecto. No solo los trabajadores. También sus clientes, sus micromecenas, la revista Mercurio. Todos los que no conciben una vida sin libros. Es natural que lo piensen. Si el libro tiene el IVA de productos de primera necesidad es porque es de primera necesidad.

El sector del libro debe salir reforzado de esta crisis; los libreros, editores y distribuidores tenemos mucho trabajo por delante, debemos salir de esta más unidos. Os lo debemos. Aprovechemos el confinamiento  para conectar con nosotros mismos a través de la lectura, para acordarnos de los buenos libros que hemos leído y de los libreros y libreras que nos los han recomendado.

Mientras, queremos pedirte que te unas a la familia Caótica. Si quieres ser parte del futuro de tu librería, es la mejor manera de apoyarnos. Y puedes hacerlo desde casa. Gracias a los socios, permanecemos en tu vida. Queremos seguir haciéndolo. Hazte socio. Hazte socia. Gracias.

Búnker

Viajar a tus recuerdos es buscar pelea

¿Qué me ha gustado de estas memorias de Manuel González Rodríguez aka Toterreno aka Toteking aka el Rey del Desfase?

Aquí hay sensatez. Hay humildad. Hay vergüenzas –propias y ajenas–, rubores, bochornos y modestias. No obstante, tanto apocamiento se ve compensado con pundonor, decoro y orgullo.

Me gusta que un artista aparentemente chulo, duro, malote e indestructible, un tío de la Macarena que levanta casi 2 metros desde las suelas de sus impolutas bambas, cubierto de tatuajes, chándal caro y semblante serio, se desnude de esta manera. Me gusta la honestidad con la que asume sus manías, defectos y su rol en el tablero de la cultura hip-hopera ibérica y en la vida en general. Este cabronazo se muestra tal y como es.

Me gusta la cantidad de referencias literarias que pueblan sus páginas. Las hay a Vila-Matas, su prescriptor principal en este ámbito (aparte de su difunto padre); pero también a Pierre Michon, a Guido Ceronetti, a Zweig, a Hinkley, a Martha Graham o a Witold Gombrowicz. Me he apuntado muchas para seguirles la pista. También las hay musicales, pero esas me las conozco todas.

Me gusta la nostalgia con la que recuerda aquellos tiempos desde finales de los 80s / principios de los 90s, cuando el virus del hip-hop empezó, tímidamente, a expandirse por las ciudades españolas. Yo viví aquel momento. Mi  activismo se centró en el aspecto gráfico: empecé a pintar en las calles en aquellos años, aunque también coqueteé con la rima, el breakdance y más tarde los platos. Pero no se confundan, este libro no es un brindis al sol para los acólitos al rap, es un recorrido por los recuerdos, pensamientos y anécdotas de un ser humano lleno de complejos, miedos, fobias y ansia de conocer, expresar, y vomitar rabia.

Y por último, y por supuesto, me gusta la impecable edición de Blackie Books. Desde que Jan Martí fundó este sello en 2009, no han dejado de ofrecernos jugosas y originales lecturas vestidas con atractivas portadas y estiladas tipografías; un formato que triunfa y por ende, está siendo plagiado por editoriales carentes de creatividad y estilo.

¡Zasca!

Javier Sebastián

Vozdevieja

Vozdevieja

Elisa Victoria

Blackie Books

«Me acuesto frente a ella y me aprieto contra su carne hinchada, conteniendo la respiración para no molestarla. Le toco las manos inconscientes, esnifo su aroma y lo comprendo, lo comprendo todo. No pasa nada si se muere, sea cuando sea. No le guardaré rencor. Siempre podré conseguir su perfume y cerrar los ojos. Llevo años memorizando el sonido de su corazón […] Si se despertara sería incómodo. No estoy adiestrada para los sentimientos de ternura. Domingo me enseña a combatir la incertidumbre a base de hostias y de risa y trata de apartarme de toda delicadeza […] Vuelvo al salón con las correas de la compostura bien apretadas y me siento erguida al lado de Domingo. Estoy lista para la orfandad»


Marina Marrajo es una protagonista incómoda. Quien busque el cliché de niña inocente, ajena a los subterfugios de los adultos, inmersa en mundos rosas y banales, esta no es su lectura. 


Si tuviera que quedarme con sólo un hilo del relato diría que Vozdevieja es una desmitificación de la infancia. Necesaria. Pero no voy a revelar por qué. La novela lo narra de manera excelente. Con agilidad y giros que llevan a la carcajada inesperada. 


El retrato de familia es magnífico. Podría decirse que es un modelo familiar del siglo XXI, aunque la narración transcurra a finales del XX, en el verano sevillano del 93. Las referencias de Marina a veces dejan fuera de juego a un lector/lectora que no haya sido carne de E.S.O. Y por otro lado, más propias de otras edades, son excelentes referencias en cuanto a cómic underground, más conocida en España como «línea chunga» de historietas o viñetas encarnada en el horizonte de Marina por la lectura a escondidas de la revista «El Víbora». Y es que Marina vive hacia el entorno una aparente infancia que en su intimidad se vuelve madurez reflexiva y descarnada. Es excepcional al mismo tiempo que es cualquier niña de nuestro entorno a la que nos resistimos a ver de verdad. 


Marina es una superviviente. Y la novela es la narración de su proeza: sobrevivir ilesa a un verano determinante, resistir y vencer a la incertidumbre y el miedo. 


El retrato genial de los personajes: la abuela, la madre, el novio de la madre, la amiga fascinante y el coro de personajes que la rodea y la conmueven. 


Una excelente primera novela de Elisa Victoria. Una editorial, Blackie Books, que arriesga, como nos tiene acostumbrados en su catálogo, para poner en circulación una novela necesaria, con una protagonista cruda y tierna, de una voz narrativa desconocida y contemporánea. 


Porque la lectura es al lector como el río al paisaje. Y nunca es dos veces el mismo río ni el mismo lector… con lecturas como esta.

Maite Aragón

Los asquerosos

Los asquerosos

Santiago Lorenzo

Blackie Books

Empezó por el principio. Me dijo que él había llegado a Zarzahuriel forzado por las circunstancias y un destornillador. Se había visto empujado a un medio desconocido al que había intentado sobreponerse. Con tal volumen de éxito que ya no se veía llevando otra vida que la que llevaba allí, metido hasta las trancas en la empresa suprema de hacer a cada momento lo que quisiera hacer. Dijo textualmente que en su puta vida se había sentido mejor.

Hacía tiempo que no me reía tanto con una novela (bueno, con dos novelas, la anterior fue Rialto 11 y también causó agujetas abdominales; pero centrémonos). En el fondo me cuesta pensar en Los asquerosos sin rememorar Rialto 11, no por sus similitudes –que no las hay–, sino porque los he leído seguidos, y aunque no tienen nada que ver percibo sutiles paralelismos: historias de sabor agridulce donde la ironía y la crítica mordaz prevalecen, narradas en clave más cómica que trágica y preñadas de situaciones, descripciones y observaciones que desembocan en reacciones que van de la sonrisa cómplice hasta la carcajada sonora.

Ahora que dejo constancia de mi síndrome de hiperactividad y déficit de atención, intentaré centrarme y contaros mis impresiones sobre Los asquerosos (Rialto 11 merece mención y reseña aparte).

No busquéis aquí una sinopsis pormenorizada de las andanzas de Manuel. No temáis seguir leyendo, no habrá spoilers. Si queréis conocer la historia de cabo a rabo ahorrando leeros el tomo, consultad una de las múltiples reseñas escritas en todos los medios culturales de la península.

A caballo entre el Robinson de Defoe y el Walden de Thoreau; despojado del infantilismo aventurero del primero y de la parsimonia bucólica del segundo (ojo, adoro ambas novelas, pero comparándolas con esta, esos son los adjetivos que brotan de mi teclado inalámbrico), la cuarta novela de Santiago Lorenzo retrata sin ambages el grado supremo de la imbecilidad humana, contrapuesto al espíritu de libertad absoluta.

Lorenzo no solo narra con maestría y buen ritmo, además juega con el lenguaje como si fuera una bola de esa sustancia sólida pero moldeable denominada plastilina. Importa términos obsoletos, los moderniza; deforma adjetivos y crea epítetos como un niño con pintura, pinceles y libertad para pintar lo que le salga de la bragueta.

Recomiendo Los asquerosos a todo el que alguna vez haya tenido la sensación de que poco a poco, pero inexorablemente, el mundo se está yendo a la mierda. De que las elevadas cotas de mamarrachismo se imponen al sentido común y devalúan la cada vez menos común sensatez. De que la abundante lelicie da forma a una sociedad de seres adobados en imbecilicia, orgullosos cada vez que coronan otro de los ochomiles de la soplapollez.

A través del relato/retrato de en lo que nos estamos convirtiendo, Lorenzo aborda temas calientes como la España vaciada, el retorno al agro, la ineptitud política, social y policial, el deterioro de valores éticos básicos, la hegemonía del paradigma materialista/capitalista y el déficit de libertades inherente a una sociedad que se autodenomina libre y demócrata.

Odio las comparaciones, más aún dentro de la esfera creativa/artística, pero a veces son inevitables. Aparte de las ya mencionadas (odiosas a más no poder) equiparaciones con Crusoe: «Un Robinson moderno», y Walden: «Un Thoreau a la fuerza», lo que me atrapa de su estilo es un cierto aroma Galdosiano. Un sabor a antiguo sin retrogusto a viejuno. Su capacidad para retratar personajes únicos, con los que todos podernos sentirnos identificados. Y ante todo, un sentido del humor aplastante.

Si formáis parte del reducido grupo que aún no ha leído este libro, dejad lo que estéis haciendo (dejad de leer esto), salid pitando a vuestra librería más cercana y haceros con él antes de que se agote la décima edición. Aprovechad los rigores estivales para sentaros bajo una higuera y reír, reflexionar y dejar que la inspiración que evoca el texto os ayude a meditar acerca de mundos tan lejanos y cercanos como los de Manuel y Los Mochufas.

Javier Sebastián

Concurso: Libros Viajeros Caótica 2019

Libros Viajeros Caótica 2019

Por tercer año lanzamos ‘Libros Viajeros’, una propuesta para seguir virtualmente conectados en el verano a través de la lectura. Durante el periodo estival, queremos recibir fotografías de vuestros libros por el mundo: desde lecturas en el patio de vuestra casa a la sombra de un árbol, a lecturas en playas de Cádiz o cualquier lugar del mundo.

Desde el miércoles 10 de julio hasta el sábado 31 de agosto abrimos el concurso #LibrosViajerosCaótica.

¿Cómo participar?

Simplemente queremos que subas a redes sociales (Facebook, Instagram o Twitter), una foto en la que aparezca tu libro y parte del punto geográfico donde lo estés leyendo, que se vea un poco el entorno (nos vale playa, piscina, montaña, jardín, ciudad, museo, plaza, bar…). ¿Qué quieres aparecer tú también en la foto? Encantados de veros las caras.

Imprescindible: Añadir el hashtag #LibrosViajerosCaótica y nombrar a Caótica (Facebook: @espaciocaotica; Instagram: @espacio_caotica; Twitter: @espacio_caótica).

Recordatorio MUY importante: revisad la privacidad de la foto, debe ser pública para que podamos verla.

Sorteo y regalos

El sorteo se hará el día jueves 8 de septiembre y lo retransmitiremos en directo a través de Instagram Live Stories.

Número de ganadores: 2

Premio Caótica:  Estamos a tiempo (Nórdica libros) + Cosas que no quiero saber (Literatura Random House) + libro ‘Coloring book’ + pack de material de papelería (portaminas y nota adhesiva)

Premio del Público: Preferiría ser amada (Nórdica Libros) + El coste de vivir + (Literatura Random House) + libro ‘Coloring book’ + pack de material de papelería (portaminas y nota adhesiva)

 

Pedro Mairal

Una noche con Sabrina Love, La Uruguaya y Maniobras de evasión

Pedro Mairal

Libros del Asteroide

Mairal es capaz de hacer del bostezo un cuento y de un culo respingón y prieto una novela. Su arte consiste en calibrar y medir las palabras exactas. Quiero cien gramos de prosa. Por favor, solo cien. Ni un gramo de más ni de menos. Prefiero que falte a que sobre. Guarda celoso su secreto: Una palabra de más y la magdalena no sube. En ‘Una noche con Sabrina Love’, ‘La Uruguaya’ y ‘Maniobras de evasión’, consigue esa exactitud difícil de calibrar cuando se juega con los sentimientos. Y Mairal es puro sentimiento, fragilidad y emoción. Cóctel difícil de manejar para un escritor. Sabés, boludo, me gustaste.

Gonzalo Yut

 

Leviatán o la ballena

Leviatán o la ballena.

Philip Hoare.

Ático de libros.

Nada representa la vida en una escala tan descomunal. Ver una ballena no es como ver un gorrión en un árbol de la ciudad o un gato cruzando la calle… Las ballenas existen más allá de lo normal, más allá de lo que esperamos en nuestras vidas cotidianas. Casi son más geográficas que animales, si no se movieran, sería difícil creer que están vivas. En su tamaño son antídotos a nuestras existencias.

Hacía tiempo que tenía ganas de esta lectura. La he recomendado después de que mi librera de referencia (los libreros también tenemos libreros/as de referencia, no hay nada más rico que el flujo de recomendaciones entre libreros) me la recomendara hace tiempo, cuando todavía no tenía edición de bolsillo y fuera, entre las novedades, una rareza entre ensayo y memorias deliciosa. Reservé esta lectura para disfrutarla en el marco adecuado: horas de no hacer «nada» por delante, la cercanía del mar con la música incesante de su oleaje y, por supuesto, un faro con su secuencia de luz y oscuridad.

La oscuridad propicia para narrar el horror de la caza indiscriminada de estos monumentales mamíferos; los usos industriales gracias a los que, a lo largo de la Historia, los balleneros se han valido de su magnificencia para hacer grandes fortunas; las ballenas han sido animales de los que se podía «aprovechar hasta los andares» aunque no hayan tenido dicha facultad pero podríamos decir que sí hasta de sus «nadares». Curiosidades tales como la que Londres se convirtió en la ciudad mejor iluminada en 1740 gracias al aceite de ballena… Y desde entonces comida para las masas de hambrientos tras las dos grandes guerras del siglo Xx, dato difícil de condenar ante la inclemencia de una cruda realidad humana, triste que, una vez más, paguen con su vida por los excesos humanos unas criaturas tan al margen de nuestra estulticia; velas, grasa para las máquinas, pienso para el ganado, cosméticos y perfumería de la más exclusiva… parece imposible que su grandeza quede disminuida a un calibre tan ridículo, anodino o cotidiano. La Humanidad es especialista en atentar contra la Belleza y reducirla a lo miserable. Especialista en cagarla.

Luz para arrojarla sobre Melville y cómo llega, después de otras novelas menos agraciadas, al argumento de su gran novela, el proceso de escritura y el momento histórico en la que se forja, sus influencias y la carga simbólica de una de las obras más significativas de la literatura universal: Moby Dick. La luz de la ciencia que desgrana el mito de la existencia de estos cetáceos en detalles para componer una imagen más al alcance, menos extraña, y hacerlos hasta menos hipnóticos y menos míticos pero nunca menos subyugadores.

Philip Hoare, en «Leviatán o la ballena» , nos ofrece un narrar de la conciencia, el rumor de sus memorias, como un oleaje, la madre, la infancia, y un recorrido histórico y sociocultural de nuestra percepción de las ballenas y su lugar en el mundo. Una lectura que es un viaje por los océanos del mundo persiguiendo el emigrar de esta especie imponente y un recorrido interior entre las luces y las sombras de Philip Hoare o nosotros mismos.

Y despues es fácil que queden ganas para leer su siguiente ensayo «El Mar interior». No hacen falta días de verano ni cercanía del mar en realidad, leer a Philip Hoare es como estar de vacaciones.

 

Maite Aragón

Con amor, Simon

Con amor, Simon

Becky Albertalli

Puck

El caso es que he estado dándole vueltas a la idea de las identidades secretas. ¿Alguna vez te has sentido prisionero de ti mismo? No sé si me explico. Quiero decir que, en ocasiones, tengo la sensación de que todo el mundo sabe quién soy menos yo.

Debo decir que me alegro muchísimo de haber leído este libro, y de que se esté haciendo tan famoso. Porque, seamos sinceros, nunca un libro donde el protagonista fuera heterosexual se había hecho tan famoso. ‘Con amor, Simon’, consigue que nos pongamos en la piel de un adolescente que no es igual a sus amigos y aunque tiene clara su sexualidad, no sabe cómo mostrarla. Leyendo este libro, puedes ser consciente de los problemas que pueden tener la gente que no son heterosexuales, y sobretodo en el instituto. Que los adolescentes pueden ser muy crueles. Pero no todo es triste, (aunque puede que se me haya escapado alguna lágrima), también me he reído con algunas escenas, y había momentos donde me sentía comprendida o donde la ternura era tan grande que solo quería poder entrar en el libro y abrazar a Simon.  ‘Con amor, Simon’, es un libro muy fácil de leer, dinámico y con unos personajes que son de lo mejor. Así que, definitivamente lo recomiendo, porque además, trata cosas que no estamos tan acostumbrados a ver. Y que los adolescentes deberíamos ver como normal.

Lara